La Segovia más natural

Longitud aproximada: 10 kilómetros.
Duración: 4 horas.
Desnivel: Altura máxima: 993 m. Altura mínima: 918 m.
Carácter: Senderismo, bicicleta de montaña en el 90% del recorrido.
Lugares de interés: Iglesia y barrio de San Lorenzo, Monasterio de San Vicente, Monasterio de Nuestra Señora de El Parral, Casa de la Moneda, Iglesia de la Vera Cruz, Cementerio judío, Santuario de la Fuencisla, Convento de Santa Cruz la Real.
Miradores: Mirador de los Altos de El Parral, Mirador de la Judería y Mirador de los Altos de La Piedad.
Apuntes botánicos:
Alameda del Parral: Castaño de indias (Aesculus hippocastanum), Plátano (Platanus x hispánica), Sauces (Salix sp.) y Chopos (Popolus sp.).
Alcázar, Plaza de la Merced y Casa de Castellarnau: Cedros (Cedrus x libanotica)
Pinarillo: Pino, Tomillos (Timus sp.) e Hiedra (Hedera helix).

DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO
Sugerimos comenzar este itinerario en la misma plaza del barrio de San Lorenzo, a los pies de su preciosa iglesia del románico porticado segoviano. El que otrora fuera arrabal de artesanos y molineros y que poseía su propia parroquia, hoy ya es un barrio más anexionado a la moderna ciudad. Dirigimos nuestros pasos por la Calle del Puente del Río que unos cientos de metros más allá pasa a llamarse Calle San Vicente. Cruzado el segundo puente nos dirigimos por una calle a nuestra izquierda. Muy pronto a nuestra derecha se sitúa el Monasterio de San Vicente. Siguiendo calle abajo desembocaremos en uno de los más deliciosos y mejor conservados parques de la ciudad: la Alameda de El Parral. Una frondosa vegetación de castaños de Indias, plátanos, sauces y chopos, entre otros, hará de estos primeros momentos de nuestra ruta un paseo inolvidable en cualquier época del año.

Llegados a la altura del puente que cruza el río junto a la Casa de la Moneda subimos por el camino empedrado junto a las tapias del Monasterio de El Parral que desemboca en la fachada de la iglesia del Monasterio. Un apunte: fue obra del arquitecto Juan Guas, el mismo que se encargó de la fachada del Convento de Santa Cruz la Real y que más tarde veremos.

Justo enfrente de ésta, una estrecha senda empedrada y marcada con un hito en piedra y con un punto rojo nos conduce hasta una de las paradas obligatorias de nuestra ruta, el Mirador de los Altos de El Parral. Con la ayuda del mosaico situado en una enorme piedra a modo de mesa, merece la pena perder unos minutos tratando de identificar los hitos que nos describe al contemplar desde este punto el casco antiguo de la ciudad.

Seguimos ahora guiados por lo hitos rojos hasta la iglesia de la Vera Cruz. Aquí la contemplación de las extrañas figuras fantásticas labradas en su piedra nos transportará a un mundo de misterio y plagado de enigmas.

Descendemos ahora hasta el barrio de San Marcos. Cruzando la carretera podremos leer el siguiente epígrafe en uno de los lados de la caseta que hay enfrente: "Hoy he podido pasear por los alrededores de Segovia, la alameda del Eresma, San Marcos, la Fuencisla, el Camino Nuevo..." Cartas a Guiomar - Antonio Machado.

Desde la parte trasera de ésta descendemos hasta una amplia pradera a los pies del Alcázar. ¡Impresionante su visión desde aquí! Nos dirigimos hacia el río para atravesarlo por un elegante puente de madera que nos conducirá hasta el valle del Clamores. Un agradable paseo bajo una frondosa vegetación nos remontará hasta la cabecera del valle. Pasadas las huertas a nuestra izquierda, y llegados a la altura de un puentecito de piedra, donde la vegetación se abre, subiremos por una cómoda escalinata de piedra situada a nuestra derecha y que, atravesando la carretera de la Cuesta de los Hoyos, nos conducirá al segundo de nuestros miradores, el Mirador de la Judería, en el antiguo cementerio judío de la ciudad. Desde aquí se hace más patente la apreciación de las ciudades multiculturales de la Edad Media; moros (la mayoría conversos), judíos y cristianos viviendo en paz y armonía en un mismo espacio físico, ¡y la ciudad de Segovia no era una excepción!


Alcázar de Segovia

Continuamos por una senda bien marcada que discurre paralela a la carretera. Al final de ésta cogemos la senda que sube por una suave pendiente a nuestra derecha y que desemboca en una calle asfaltada. Desde aquí hasta los Altos de la Piedad, nuestro tercer mirador.

Después de admirarnos de las preciosas vistas de la ciudad y de la sierra de Guadarrama que se disfrutan desde este punto nos dirigimos hacia la rotonda del Hospital General. Continuamos por el margen derecho de la carretera de Arévalo hasta la altura del cartel de final de ciudad y cogemos el primer camino que sale a nuestra derecha hasta una valla de alambre que cruzaremos por su acceso peatonal. Aquí tomamos el camino de la izquierda y unos cien metros más adelante giraremos a nuestra derecha dirección norte. Este es el punto más alto de nuestro itinerario. Hacia el norte podremos ver los barrios de Zamarramala y La Lastrilla. En un kilómetro más siguiendo este camino deberemos coger otro camino que sale a nuestra derecha, en dirección norte, y que tras unos metros comienza a descender por lastras recientemente reforestadas. Desde este punto podemos ver justo frente a nosotros la Venta de San Pedro Abanto. Descendemos hasta el río. Desde aquí y remontando su margen derecha y por el nuevo trazado que se está acondicionando llegaremos hasta el puente de piedra del Arco de San Lázaro.

Desde la Alameda de la Fuencisla y para volver a nuestro punto de partida proponemos hacerlo por la margen del río Eresma perfectamente habilitada para el paseo, hasta el puente de piedra del barrio de San Marcos. Desde este puente y subiendo por el paseo de Santo Domingo de Guzmán llegaremos hasta el Convento de Santa Cruz la Real, en cuya fachada, recién restaurada por la Fundación del Patrimonio de Castilla y León, encontramos la huella de nuestro arquitecto de la iglesia del Parral. Fundado por santo Domingo de Guzmán, tuvo como prior a Torquemada, y en su interior se halla la cueva donde el santo rezaba y donde cuenta la tradición que santa Teresa tuvo uno de sus famosos éxtasis.

No en un éxtasis, pero sí en un suspiro, nos plantaremos de nuevo en la plaza de San Lorenzo para cerrar este círculo mágico que dará fin a nuestro paseo, aunque no a nuestro asombro por tanta belleza.


Recorrido de la ruta

Cuándo: cualquier época del año es buena, especialmente recomendables los meses de verano, disfrutando del frescor de las alamedas a orillas del río Eresma y otoño, donde la caída de la hoja representa un verdadero deleite para los sentidos.

Quién: itinerario circular apto para cualquier persona, recordando siempre las precauciones recomendadas en cada época del año.

Cartografía: hoja 483-I escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.

Curiosidades: todas las especies de cedros presentes en la provincia de Segovia han sido introducidas para su uso en jardinería. Los primeros ejemplares fueron plantados en el siglo XIX en el Parterre de los jardines de La Granja durante el reinado de Amadeo de Saboya. Un poco más tarde, a mediados del XIX y comienzos del XX, se plantaron los de la Plaza de la Merced, algún ejemplar en el Alcázar, jardín de la casa de Castellarnau y jardines de San Roque. (Mario Sanz Elorza. Revista de Medio Ambiente, 2º Semestre). Son, por tanto, ejemplares ya centenarios y testigos mudos de la historia de nuestra ciudad. Sorprendente, ¿verdad? Lo del castaño de Indias es otra historia, pues este árbol ni es un castaño, ni sus frutos son comestibles y tampoco es de las Indias (como se conocía a las tierras del Nuevo Mundo). Que se le llame castaño es por la similitud de sus frutos con las del verdadero castaño, y de Indias porque se creía que procedía de la India. En realidad es originario del sur de Albania, norte y centro de Grecia y Bulgaria, habiéndose citado en el Cáucaso, norte de Persia e Himalaya. Así que, mira por cuanto, ¡¡¡también en el mundo vegetal hay especies que no son lo que parecen!!!