Tras las huellas del Arcipreste

Longitud aproximada: 11 kilómetros.
Duración: 4 horas.
Desnivel: Altura máxima: 1.4980m. Altura mínima: 1.200m.
Carácter: Senderismo. Camino apto para bicicleta de montaña.
Lugares de interés: Puerto de la Tablada o el Balar Humayd de los árabes, Peña del Arcipreste de Hita (Monumento Natural).
Apuntes botánicos: Pino silvestre (Pinus sylvestris)

 

DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO

 

Dos trenes, uno por la mañana y otro por la tarde, hacen su parada en el apeadero de la estación de la Tablada, antigua venta en uno de los caminos más transitados de la sierra en época medieval.

 

Nuestro itinerario comienza aquí, en la estación de la Tablada subiendo por una carreterilla asfaltada que lo comunica con la N-VI. Cien metros antes de llegar ésta y a mano derecha sube un cordel de ganados al cual accedemos tras atravesar una portilla metálica. Nuestro camino asciende por el cordel atravesando una pista forestal procedente de Cercedilla hasta conectar con unas nítidas rodadas que nos conducen hasta el puerto de la Tablada.

 

A unos 200 metros más arriba de éste y situado en la misma cuerda se sitúa la Peña del Arcipreste de Hita, declarada en 1930 Monumento Natural de interés Nacional por iniciativa de la R.S.A. Peñalara y la Academia de la Lengua. Bajo la impresionante peña y aprovechando una oquedad, un cofre de madera guarda, con suerte, un ejemplar del Libro de Buen Amor, y un rosario de notas manuscritas por aquellos que, como Juan Ruiz, han decidido seguir sus pasos y hacernos partícipes de sus inquietudes, sensaciones y sentimientos, como lo hiciera el arcipreste hace ya varios siglos.

 

Desde aquí nos adentramos en la espléndida masa forestal de pino silvestre de la Garganta del Río Moros, primero descendiendo suavemente por una senda señalada a ratos con hitos montañeros y en dirección noroeste. En 1 kilómetro aproximadamente nuestra senda desemboca en una pista forestal que, dejando atrás una finca ganadera primero y una pequeña cantera después, nos conducirá hasta otra puerta metálica. En este punto una marca blanca y roja nos señalará el sendero de gran recorrido GR-88 que deberemos seguir a la izquierda de la pista forestal que traíamos. Descendemos hasta el área recreativa la Panera donde podemos aprovechar para hacer un merecido descanso o en el mejor de los casos, y si hemos optado por realizar la excursión en los meses de verano, darnos un chapuzón en sus piscinas naturales de heladoras aguas.

 

En unos 3 kilómetros más una carretera asfaltada nos conducirá desde aquí hasta la Estación de El Espinar.

 

Dónde: proponemos como medio de trasporte para realizar este itinerario el tren de cercanías que, bien desde Segovia, bien desde Madrid, hace parada en el apeadero de la Estación de la Tablada. Pero ojo… ¡porque sólo lo hace dos veces al día! Para el regreso podemos coger un tren en la Estación de El Espinar con más frecuencia de paradas. Recomendamos informarse en RENFE o cualquiera de sus estaciones sobre los horarios.

 

Cuándo: cualquier época del año es buena para realizar este itinerario lineal de aproximadamente 11 kilómetros y de dificultad baja.

 

Quién: itinerario apto para cualquier persona y especialmente recomendable para grupos escolares y familias por su destacado interés paisajístico, medioambiental y cultural. Especialmente recomendable para realizarlo en bicicleta de montaña.

 

Cartografía: hoja 508-III escala 1:25.000 del Servicio Geográfico Nacional.

 

Curiosidades: el puerto del Balat Humayd fue testigo del paso de las huestes del Islam en las incursiones que cada año hacían a las tierras cristianas. De igual manera fue utilizado por los ejércitos cristianos. Así, según la Crónica de Sampiro, Obispo de Astorga, hacia el 933 las tropas de Ramiro II de León atravesaron la sierra por este punto para poner cerco a la fortaleza fronteriza de Madrid. Poco o muy poco se sabe sobre el origen de este nombre propio árabe. El arabista Félix Hernández Jiménez aventuró la posibilidad de que su nombre se debiera al del caudillo bereber Jalid b. Humayd, que llegó a la Península desde el Norte de África para pacificar y guiar al magreb, a finales del s. VIII, a sus compatriotas bereberes en una de sus numerosas revueltas contra los emires de Córdoba. (Julio Vías. "Memorias del Guadarrama").


Recorrido de la ruta