Hoces del Río Duratón

Hoces del Río Duratón

De monjes y de leyendas: Hoces del Río Duratón

 

Longitud aproximada: 15 kilómetros.
Duración: 6-7 horas.
Desnivel: Altura máxima: 1.049m. Altura mínima: 890m.
Carácter: Senderismo y bicicleta de montaña en el 90% del recorrido.
Lugares de interés: Iglesia Románica de Santiago (Casa del Parque de las Hoces), Iglesia de los Santos Justo y Pastor (Museo de los fueros de Sepúlveda), Iglesia de la Virgen de la Peña, Puerta de la Fuerza, Puente romano de Talcano, Ermita de San Julián y Cueva de los 7 Altares.
Miradores: Mirador de la Iglesia de la Virgen de la Peña
Apuntes botánicos: Sabina albar o enebro (Juiperus thurifera), Pino negral o resinero (Pinus pinaster), Chopo (Populos sp.), Sauces (Salix sp.), Alisos (Alnus glutinosa), plantas aromáticas en el páramo y plantas rupícolas en los cortados del cañón.

 

DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO

 

Cualquier visita que se realice tanto a los diferentes itinerarios existentes por el Parque Natural como al mismo Sepúlveda, debería empezar obligatoriamente en la Casa del Parque de las Hoces situado en la iglesia de Santiago. Nuestra visita no sólo servirá para deleitarnos en admirar la excelente restauración llevada a cabo con motivo de las obras del centro, sino para profundizar en la comprensión y conocimiento de la génesis que dio origen al parque, su fauna y vegetación y los distintos núcleos de población que se establecieron por estos pagos a lo largo del tiempo y los oficios tradicionales conservados hasta nuestros días.

 

Después de recibir toda esta información ya estaremos listos para emprender nuestra ruta seguros de comprender la belleza que se desplegará a nuestros ojos. Dirigiremos nuestros pasos hacia la hermosa plaza de este genuino pueblo castellano donde los halla. Misión harto difícil será la de esquivar los irresistibles olores que se desprenden del gran número de fogones que dan a esta Villa fama internacional por sus asados. Si hemos conseguido no caer en las tentaciones de la mesa atravesaremos bajo la puerta o arco del Ecce Homo en dirección hacia la iglesia de la Virgen de la Peña. Si disponemos de tiempo no estaría de más visitar el Museo de los Fueros situado en la iglesia de los Santos Justo y Pastor junto a la puerta recién cruzada, museo de reciente creación y que nos habla de la historia de Sepúlveda y su Comunidad de Villa y Tierra así como de su rico patrimonio.

 

La iglesia de la Virgen de la Peña es un templo románico de una belleza sobrecogedora, sin embargo no parecían de la misma opinión quienes situaron tras de ella, en la explanada que da hacia las hoces, dos bloques de pisos inspirados quién sabe si en la arquitectura soviética de posguerra. Menos mal que dejaron espacio suficiente para situar y acondicionar un mirador magnífico sobre el que contemplar buena parte de Sepúlveda y las hoces que la abrazan. Junto al cuartel de la Guardia Civil arranca una senda delimitada por una valla de madera y que nos conduce hasta la Puerta de la Fuerza.

 

Ésta era una de las siete puertas de entrada a la villa y cuyo nombre en latín Septempública dio origen al actual nombre de Sepúlveda. Perdida la muralla que la defendía, no olvidemos que esta fue una tierra de frontera entre moros y cristianos, se yergue altiva ante los primeros roquedos y farallones sobre los que unos ojos inquisitivos no dejarán de observarnos desde la distancia, son los buitres leonados a los que se unen una pequeña corte de comensales y que ocupan los huecos de la roca que éstos no colonizan: cuervos, grajillas y chovas piquirrojas. Nuestro camino sigue ahora hacia el fondo del valle buscando el puente de Picazos por el que cruzaremos el río y seguiremos una vez atravesado éste a nuestra izquierda. La senda perfectamente acondicionada nos conducirá junto a las paredes calizas justo por encima del bosque de galería que desde aquí podremos contemplar en toda su extraordinaria belleza. Chopos, sauces, alisos, algún fresno e incluso algún pie de arce disperso acompañarán a las aguas del río Duratón hasta el final de nuestro itinerario. Tras descender de tan atractiva senda y tras dejar atrás una pesquera de la antigua Fábrica de la Luz, llegaremos a la altura de un puente de hormigón que cruza el río tras el que se encuentran los restos del puente romano de Talcano. Este es sólo uno de los muchos vestigios que de la presencia de esta civilización se conservan, no sólo en esta parte de la Tierra de Sepúlveda: se han hallado restos romanos en la ermita de San Frutos y en la cueva de san Valentín se conservaron hasta bien entrado el siglo XX grafitos romanos que nos dan cuenta de que este ya era un lugar de culto mucho antes de que el patrón de Segovia decidiera retirarse en un paisaje tan sobrecogedor acompañado de sus hermanos Valentín y Engracia. En el cercano pueblo de Hinojosa del Cerro todavía se conserva bien visible un pequeño tramo de una calzada romana que pondría en comunicación Sepúlveda, Coca e incluso Cuéllar.

 

A partir de aquí y volviendo de nuevo a cruzar el puente de hormigón, nuestra senda seguirá el curso de las aguas del Duratón en dirección a otro puente, el que cruza el río en dirección a Villaseca y Sebúlcor. En este tramo de unos 12 kilómetros aproximadamente, el río viaja aprisionado por paredes rojizas, verticales, cuya altura en algunos tramos llega a superar los 80 metros y acompañado por un bosque de ribera en la mayor parte de su recorrido donde destacan por su número los chopos. Estos durante el otoño, entre los meses de octubre y noviembre nos regalarán una de las postales más hermosas de este espacio natural: el cambio de tonalidad de las hojas convierten el fondo del cañón en una explosión de colores donde el amarillo domina sobre los tonos rojizos de las paredes y el color verde de las sabinas y pinos que pueblan en ciertos tramos las partes altas del cañón. No es raro encontrar en las laderas más soleadas plantaciones de almendros que al igual que los nogales fueron aquí plantados gracias a las bondades del microclima en el fondo del cañón.

 

A unos 2 kilómetros del puente río abajo, situada en lo alto de una hoz, se encuentra la ermita de San Julián. Abandonada al paso del tiempo, todavía deja entrever algunas claves de su misterio, como el hecho casi seguro de que tenía una cripta bajo el altar o que uno de sus muros, el hastial oeste, presente una fábrica totalmente distinta al resto del edificio, es más, puede deducirse que se trataba de una construcción anterior a la edificación románica.

 

Pero los misterios no se acaban ahí, aguas abajo y perfectamente visible desde San Julián puede contemplarse una curiosidad de la naturaleza, la ventana del diablo, y es que tan sugerente nombre no parece fuera de lugar en un espacio con tanta devoción, si pensamos que todo yin tiene su yan. Se asomara por ella o no el señor del averno nunca lo sabremos, como tampoco sabremos si son ciertas las leyendas que circulan en torno a la conocida Cueva de las Brujas, llamada así porque los pastores, que dicho sea de paso antes merodeaban más por estos pagos, aseguraban oír voces en su interior, risas y en algunos casos conjuros. No es de extrañar que más bien fuera la mente, recalentada al sol del verano, de aquellos pastores la que oía voces cuando era el viento que silbaba entre sus galerías buscando una salida. Y es que este río es prolífico en leyendas, algunas más ciertas que otras, pero que nunca han permanecido olvidadas.

 

La Cueva de los Siete Altares se sitúa a escasos metros del puente que cruza el río y final de nuestro trayecto. Baste decir que su nombre se debe a los siete altares labrados en la piedra de la cueva de época visigótica y visibles desde la verja de hierro que hoy permanece cerrada a cal y canto. Estos altares nos hablan de la existencia de una comunidad de eremitas, de un templo, de un culto desarrollado en el cañón de las Hoces del Río Duratón, un culto que debía mantenerse oculto quizá a fuerzas invasoras … Y qué mejor final para nuestro viaje por este río encantado.

 

Dónde: a Sepúlveda se llega desde Segovia por la CL-603 hasta Veganzones siguiendo la SG-231 hasta Valdesimonte y finalmente por la SG-232 o bien desde Madrid por la A-I (Autovía de Burgos) hasta Castillejo de Mesleón continuando por la SG-234 hasta El Olmo y la SG-233 hasta Sepúlveda.

 

Cuándo: en cualquiera de las 4 estaciones del año encontraremos motivos más que suficientes para visitar este espacio. Sin embargo tendremos que tener en cuenta que estamos en un espacio protegido y por lo tanto informarnos de las condiciones de visita y posibles restricciones debido fundamentalmente a la época de cría de las aves. Por ello lo más recomendable será ponerse en contacto con la Casa del Parque en el teléfono 921 540 586 en horario de 10 a 19 horas (del 1 de marzo al 30 de septiembre) y de 10 a 18 horas (el resto del año).

 

Quién: su escaso desnivel hace de este itinerario lineal con salida desde la localidad de Sepúlveda hasta el puente que cruza el río por la carretera de Sebúlcor a Villaseca, un recorrido apto para cualquier persona, muy recomendable para visitar en familia y grupos escolares dado su gran interés didáctico.

 

Cartografía: hoja 431-I escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.

 

 


Recorrido de la ruta