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La ruta de San Medel

El topónimo de San Medel, proviene de la denominación medieval de San Emeterio. Los legionarios romanos, Emeterius y Celedonius, adscritos a la Legión VII Gémina, y destacados en tierras de vascones, fueron ajusticiados en el Arenal del río Cidacos, en Calahorra (Calagurris), por negarse a renegar de su fe cristiana, tras ser perseguidos por Diocleciano, en el 298 d.C. A su muerte se convirtieron en mártires (soldados y testigos de Cristo) y patronos de la ciudad, cuya festividad se celebra el 3 de marzo. En la obra Peristephanon, el Libro de las Coronas, el gran poeta Aurelio Prudencio (348-405), loa a estos valerosos guerreros.

 

San Medel y Segovia

La relación de San Medel con Segovia y su discurrir por estas tierras, proviene de los pobladores calagurritanos, que moraron en los aledaños de la capital, tras la llamada del Rey Alfonso VI, apodado "el Bravo", y la de su nieto el emperador Alfonso VII, que venían de conquistar Toledo (1085), y que atrajeron consigo a generaciones de colonizadores de tierras francas, vascas, gallegas, leonesas y riojanas. De esta influencia nace el culto y devoción a los santos, el citado San Medel y San Millán. Asimismo su rastro se extiende a los topónimos de Brieva o al de Santo Domingo de Pirón.

 

La ruta

El itinerario que aquí os proponemos, es un recorrido por un espacio cultural y natural único. Su origen parte desde el río Pirón y el eje que conforma con los acuíferos de Torrecaballeros. Desde aquí, arrancamos para descubrir un territorio cargado de historia y naturaleza, que es considerado fundamental en el proceso de reconquista hispánica, entre los siglos XI y XII y en el desarrollo socioeconómico de Segovia en los siglos posteriores.

Segovia es, en el siglo XI, la Extremadura (extremum Durii), de las tierras más al sur del río Duero. La Comunidad, gobernada por su Concejo, adquiere un extraordinario poder y protagonismo, a fines del siglo XII, por el dominio de un extenso territorio, a ambos lados de la sierra.

Para aventureros, atravesaremos y bordearemos bosques de pino silvestre, roble, encinares abiertos, sotos de fresnos, vegetación de ribera, prados, eriales de pasto erizados de roquedales y extensas tierras de cereal. Asimismo, conoceremos relevantes ejemplos de arquitectura románica y gótica, un antiguo puente, los restos de una torre de vigía y de los molinos harineros que aprovechaban el agua de cauces y arroyos desde el final de la Edad Media, hasta el siglo XX. Pasearemos por vías pecuarias y los ranchos de esquileo, que dieron tanto auge a Segovia. Todo ello con el telón de fondo de la Sierra de Guadarrama y los constantes cambios cromáticos de la campiña, que dibujan unas postales únicas al atardecer.

 

Collado Hermoso en la vera de la sierra, Santa María y Sotosalbos

Se inicia este tramo, en las tierras que en el siglo XII y gracias a las importantes donaciones recibidas, formaron parte del señorío eclesiástico de la Catedral de Segovia. Debido a este favor eclesiástico, caballeros y monarcas de la época pudieron participar en el proceso repoblador de la zona.

Collado Hermoso, citado en 1247 como Collado de Sotosalbos, fue una aldea que empezó a poblarse en la primera mitad del siglo XII. Estaba integrada en la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza, cuando el obispo le otorga privilegio de población, al vasco Munio Vela. Está en la vía de comunicación que bordea la sierra (Vera de la Sierra), desde las tierras sorianas, convertida en la Cañada Real Soriana Occidental y recorrido multisecular de personas y mercancías. Fue el camino original, seguido por muchos riojanos, en su traslado a las tierras castellanas y por donde, a buen seguro, llegó también la devoción a San Medel.

Nos encontramos con la iglesia parroquial de origen románico, San Nicolás de Bari, que fue reedificada en el siglo XVII y en la que se custodia la imagen, atribuida al siglo XII, de Nuestra Señora de la Salud.

El paisaje que descubrimos, lo constituyen robledales, sobrevolados por azores y mirlos, por debajo de los 1200 metros, encontramos laderas y piedemonte, formando “matas” en las “escurrideras”, que con el tiempo fueron progresivamente sustituidos por majuelo, brezo, retama y zarzamoras.

Hacia la sierra, el sendero está flanqueado primero por fresnos y luego por robles, para después encontrarnos con pinos silvestres, ya junto al monasterio de Santa María y Santiago Apóstol, fundado en 1133 por los benedictinos con el patrocinio de Alfonso VII y el impulso del obispo franco, Pedro de Agen.

Las extraordinarias ruinas que se alzan en el paraje denominado Mata del Fraile, hoy se encuentra anexada un taller textil y un espacio para albergar los cursos y conferencias llamado Àbbatte. Propiedad privada, corresponden al monasterio de la orden de Císter, que data de 1212. Ocupado hasta el siglo XVIII, sufre su decadencia por la desamortización, hasta ser el actual conjunto, que fue declarado como Monumento Histórico Nacional (hoy BIC) en 1931. La luz del invierno y el inicio de la primavera confieren al lugar, desde la distancia, un aspecto mágico; una imagen romántica al más puro estilo de las ruinas que los viajeros del XIX gustaban de dibujar y describir.

A continuación, Sotosalbos (sotos blancos), y su fantástico soto de fresnos, ya conocido desde la época en que se introdujo el culto a San Medel. Esta área, fue parte de la herencia, que el obispo recibiera del Concejo segoviano, y que fue ratificado por el rey Alfonso I, el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, pero temporalmente también de Castilla por su efímero y tortuoso matrimonio con doña Urraca. Pertenecía al episcopado, y en su poder permaneció hasta 1536 cuando fue vendido, junto a Aguilafuente y Pelayos, a Pedro de Zúñiga, hijo del duque de Béjar. Su iglesia parroquial, San Miguel Arcángel, es un buen ejemplo del románico rural de Segovia. En su interior, junto a otras piezas de singular interés de los siglos XIII a XVI, se custodia la imagen gótica (siglo XIII) de Nuestra Señora de la Sierra, procedente del monasterio y trasladada allí en 1825. El lugar forma parte de la literatura universal por ser referencia y punto de paso, camino de su visita a la “serpiente de Troya” (el Acueducto de Segovia), de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en el Libro del Buen Amor (siglo XIV). Su caserío mantiene, a grandes rasgos, la tipología de las aldeas del piedemonte segoviano y el influjo de las labores agropecuarias predominantes de la época.

 

Cañadas y ranchos

La ganadería, sobre todo la ovina, se convirtió desde el siglo XIII, en la base fundamental del desarrollo económico de Castilla y sobre todo de Segovia.

La lana, y sus derivados, como los paños, alcanzaron fama y prestigio internacional. El sistema de trashumancia, generó una extensa red pecuaria integrada por cañadas, cordeles, veredas y coladas, que formaron parte de la denominada Cañada Real Soriana Occidental, que recorre en diagonal el centro de la Península Ibérica desde las Tierras de Cameros (La Rioja y Soria) hasta Badajoz, pasando por Segovia.

Desde Collado Hermoso, proseguimos la ruta, que se sigue desde la Cañada, a la que se sobrepone prácticamente la carretera nacional, que atraviesa el canal de riego del río Viejo, antes de llegar a Sotosalbos. Rebasada esta localidad, puentea el propio arroyo de río Viejo. Siguiendo la vereda por la citada cañada, se deja a un lado el robledal de Mata de Pirón, refugio del legendario bandolero del siglo XIX, conocido como el Tuerto del Pirón. Se alcanza posteriormente, la Casa de Pirón, sin perder la imponente referencia de la sierra y del Puerto de Malangosto, lugar de paso que unía los dos lados desde al menos, la Edad Media. A continuación, se llega al Rancho de Alfaro, hoy en ruinas, pero uno de los más importantes testimonios de la actividad ganadera y la industria lanera de Segovia. Los ranchos eran lugares de esquileo, pero, en este caso, se abarcaba, no sólo esta labor fundamental iniciada en mayo, sino también el lavado de la lana obtenida, dejándola dispuesta para su distribución. Disponía de encerraderos, lavaderos, hornos, piezas de albergue para 180 esquiladores y oficinas y fue construido a partir de 1748 por José Alfaro, secretario de Fernando VI, comprando también los derechos de traída de aguas del río Pirón. Ahí llegaron a esquilarse anualmente 63.500 cabezas. Un incendio intencionado en 1809 exigió una reconstrucción parcial, pero entró en decadencia a la vez que lo hizo la gran trashumancia en el siglo XIX.

 

La Cacera de San Medel

La cacera de San Medel es una acequia, que toma sus aguas del río Pirón mediante una pequeña presa que se encuentra próxima al Molino del Romo, primer usuario de la obra. Su función era garantizar, mediante riguroso reparto, el abastecimiento de las tierras del noreste y norte de Segovia: Torrecaballeros, La Aldehuela, Santo Domingo, Basardilla, Adrada, Brieva, La Higuera, Espirdo, Tizneros y Cabanillas. Sólo su relación con los habitantes del poblado de San Medel, situado al sureste, y con el arroyo de ese mismo nombre que lo atraviesa (con origen en La Aldehuela y Torrecaballeros) explicaría satisfactoriamente su denominación. Surca pinares, robledales, terrenos de pasto, matorral de piornos, retamas, escaramujos, zarzamoras y también campos de cultivo de secano. La relación de Segovia y su extenso termino municipal con el agua, se hace manifiesta a través de esta importante obra hidráulica que se suma a otras singulares, entre las que destaca por su relevancia histórica y monumental el Acueducto romano. Su recorrido desde el origen es complejo, pues se trata de una zona con accesibilidad muy restringida al atravesar propiedades privadas, alguna alambrada e imponerse la necesidad de transitar muy pegado al cauce, incluso vadeándolo en algunas ocasiones. Sin embargo, su interés, desde un punto de vista natural y cultural es relevante, pues no sólo se aprecia la presencia de distintos ecosistemas, sino también los modos de aprovechamiento y distribución de aguas de la obra hidráulica (cascadas, compases y dientes de reparto).

Más adelante, la Cañada alcanza el punto por el que discurre la Cacera de San Medel, abandonando el piedemonte en un terreno más apto para la excursión.

 

Torrecaballeros y Cabanillas

Continuando con nuestro camino en dirección a Torrecaballeros, nos encontramos con las vías de tránsito de mercancías, animales y personas, que estaban jalonadas frecuentemente por torres de vigilancia, con el objeto de conferirles seguridad pero también asistencia en ruta. Oter de los Caballeros o Tor Caballeros, es un enclave de estas características, del que deriva la actual localidad de Torrecaballeros. Junto a los restos de la torre cuadrangular medieval, situada en el Caserío de la Torre, actualmente, propiedad privada, discurre la Cacera de San Medel. Fue ésta, una tierra de pastos y dehesas pobladas de encinares, sin duda el ecosistema más extenso en la Antigüedad y la Edad Media, momento a partir del cual la repoblación y roturación despejaron grandes extensiones de terreno que, poco a poco, fueron ocupadas para el ganado y el cultivo del cereal. En la actualidad son terrenos abiertos, en los que podemos encontrar una amplia variedad de especies para los amantes de la fauna, como son, la paloma torcaz, el milano real, el zorro, el jabalí, el conejo o el gamo (ahora prácticamente inexistente). En el centro de Torrecaballeros, trasformado en un complejo hostelero, se identifica el rancho perteneciente a la Compañía de Jesús hasta su exclaustración en 1767, en el que se esquilaban 40.000 cabezas de ganado, al año. Como el resto de los emplazamientos originados durante la repoblación medieval, tuvo su propia iglesia, la actual parroquia de San Nicolás de Bari, cuyo origen románico es indiscutible aunque alterado por continuas modificaciones y con un retablo mayor, de estilo churrigueresco.

Una derivación de la Cacera de San Medel, se desvía hacia el Sur hasta pasar junto al Esquileo de Cabanillas del Monte, construido en 1762. Allí alimenta unos charcones usados durante años para lavar. Por su estado de conservación es un ejemplar único de patrimonio industrial, declarado BIC, que conserva, no sólo la estructura original, incluida la casa de los señores y su oratorio, sino también pintados en sus paredes nombres y dibujos de los trabajadores, de extraordinario interés histórico.

Otra derivación hacia el Norte alcanzaba Basardilla pasando junto a la Ermita de Nuestra Señora del Pedernal, desde donde se compone un paisaje extenso, con la sierra y su piedemonte.

 

Espirdo y Veladiez

Proseguimos nuestro recorrido, para encontrarnos en el punto en el que el arroyo de San Medel, nacido entre las poblaciones de Torrecaballeros y Tizneros y alimentado por la cacera del río durante siglos, atraviesa el territorio que rodea la población de Espirdo, (conocido como Spiritu en el medioevo).

También se recoge la denominación de río Spiritu, que muy probablemente alude al propio arroyo San Medel.

En Espirdo se encontraba una importante serna real, tierras de la Corona que poco a poco fueron entregadas a particulares, a modo de herencias, o por tiempo determinado para su disfrute y explotación. En la actualidad dominan los pastos destinados a la ganadería extensiva y al cereal. Cualquier núcleo poblado debía disponer de su propia iglesia, como ocurre en La Higuera, cuyo recoleto templo de Santo Tomás es un ejemplo más de la relación del territorio, la naturaleza y el hombre con Dios, a través de los santos y patronos durante los tiempos del románico.

En un enclave elevado, dominando este importante territorio de repoblación medieval, se encuentra la ermita de Veladiez, asentada sobre un cementerio visigodo y de probable adscripción a una antigua población con los apellidos de su fundador: Vela Díaz. Respeta los cánones impuestos al románico rural de Segovia y su orientación preceptiva de Oriente a Occidente se hace muy evidente en los días soleados de primavera.

 

Bernuy

Hacia el Oeste, descubrimos en nuestra andadura, como el arroyo de San Medel, favorece a la población de Bernuy, que data del siglo XII y cuya fundación se atribuye a un caballero de nombre Bermudo. Como todos los enclaves agrícolas, nacidos durante la etapa de repoblación dispone de un templo, Santiago Apóstol, de estilo románico provisto de un pequeño pórtico que ofrecía, como tantos otros en Segovia, la protección necesaria a los fieles, dándoles la oportunidad de dirimir sus asuntos, antes o después del oficio. También a la vera del San Medel, fuente de la vida económica del territorio que atraviesa, está la ermita de San Roque, del siglo XVIII.

 

Los Castros, el poblado de San Medel y su arroyo

A continuación, encontramos la aldea de San Medel, fundada por los pobladores riojanos en el siglo XII, que está situada a los pies del Promontorio denominado Los Castros, desde el que se vislumbra el perfil amurallado de Segovia con la sierra al fondo. Si nos trasladamos en el tiempo, podemos adivinar observando las ruinas de su iglesia, la pujanza y sentido que debía tener este lugar, situado estratégicamente junto a la vía que, desde Segovia hacia el Norte, se dirigía a la fortaleza de Turégano. Sus gentes formaban la parroquia en 1247 y pertenecían al sexmo de Cabezas, una de las circunscripciones integradas en la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. El molino (molino de abajo para distinguirlo del otro que se halla en el mismo curso), que aprovechaba las aguas del arroyo, perteneció al convento dominico de Santa Cruz la Real en Segovia y es un fiel reflejo de la actividad industrial que se desarrolló en las márgenes de ríos, arroyos y caceras a lo largo de más de quinientos años, desde el Eresma al Pirón. Los cambios económicos hicieron que este lugar, como otros muchos, se despoblara avanzado el siglo XVIII. Hubo allí una venta frecuentada por arrieros y viajeros, en la que se produjo un crimen, lo que propició su decadencia como punto de encuentro.

 

La iglesia de San Medel

Hacemos un recorrido detallado por la iglesia de San Medel, para descubrir en sus restos, el misterio y romanticismo de la época.

Sus muros descarnados y su espadaña enhiesta nos trasportan a otro tiempo y modo de entender la vida. Su soledad provocó que, en 1945, con el objeto de preservar sus partes más nobles, la portada, un ventanal y otros elementos arquitectónicos del interior, fueran literalmente arrancados de su lugar y trasladados al edificio que hoy es biblioteca pública de Segovia. Allí podemos imaginar, la belleza y recogimiento de este bello templo, dedicado al Santo Emeterio.

Destaca a los visitantes un fenómeno desconocido hasta la fecha: en la fachada (los pies de la iglesia, orientados a Poniente) se halla un pequeño orificio cuadrangular que ha pasado desapercibido, incluso a los expertos. El sol del ocaso penetra por él entre los días 13 y 20 de marzo, coincidiendo con el octavario de San Medel (3 a 11 de marzo en el calendario juliano usado en la Edad Media) que se celebraba desde tiempo inmemorial en su ciudad de origen, Calahorra, en el que un punto luminiscente recorre esas tardes el lado del Evangelio, y el fondo del templo.

 

Encinillas, Roda de Eresma y los Huertos

Nuestra ruta se encuentra en Encinillas, donde predominan las tierras de cultivo del cereal, fruto de la transformación progresiva que sufrieron los bosques abiertos de encinas a partir del siglo XII. Aquí encontramos su iglesia, de origen románico, bajo el patronazgo de San Vicente Mártir. En su interior se conserva la pila bautismal original, además de retablos barrocos y una torre del siglo XVI. El arroyo de San Medel atraviesa su término, arropado por chopos y álamos y empieza a diluirse con la concurrencia de otros arroyos en las proximidades de Roda de Eresma, donde se han localizado vestigios de hábitat humano desde el Paleolítico Superior y evidencias de la presencia romana, documentadas a través de una necrópolis. Un pequeño puente, conocido como “puente romano” denota una antigua vía que cruza el arroyo del Santo. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Roda tiene también origen románico pero, como tantas otras, su interior, fue remodelado al gusto barroco, del que conserva su retablo.

Las aguas del San Medel, junto con las del arroyo de Roda desembocan en el río Eresma en las proximidades de Los Huertos, un espacio natural que disfruta, en una pequeña vega, de abundante agua, lo cual permitía, el desarrollo de la floreciente huerta, no siempre fácil en Segovia. El poblado original se llamó, en el siglo XIII, Santa María de los Huertos y en sus proximidades se desarrollaron otras aldeas hoy desaparecidas. Nuestra Señora de la Asunción es su iglesia parroquial, separada del núcleo poblado por el propio arroyo y que data del siglo XVI, con un destacado retablo barroco. Más cerca del Eresma se localiza la ermita de la Virgen de las Vegas. Por las inmediaciones, ligeramente al suroeste, circulaba la vía romana que unía Segovia con Coca.

 

Segovia

Para terminar, siempre que sea posible, no hay mejor destino que la ciudad de Segovia, donde encontramos los lugares que tengan relación con la ruta de San Medel, como el convento de Santa Cruz la Real y, sobre todo, la biblioteca pública, donde se hallan los restos arquitectónicos y escultóricos de la iglesia del poblado conocido con el nombre del mártir romano: arquivoltas ornadas con flores de lis, grifos en actitud de ataque, frondas rematadas en volutas, palomas enlazadas flanqueando a una figura humana, leones y arpías de serpenteante cola. Parte del universo iconográfico medieval en Segovia.

Longitud total del recorrido (sin incluir el desplazamiento final a Segovia): 49 Km.

  • Recorrido e hitos:
    • Collado Hermoso - Santa María de la Sierra
    • Santa María de la Sierra - Collado Hermoso - Sotosalbos
    • Sotosalbos (por la Cañada Real Soriana Occidental) - Rancho de Alfaro
    • Rancho de Alfaro - Molino del Romo - Río Pirón
    • Molino del Romo - Cruce de la Cañada Real con Cacera de San Medel
    • Cruce de la Cañada Real con Cacera de San Medel - Caserío de La Torre
    • Caserío de La Torre - Torrecaballeros
    • Torrecaballeros - Esquileo de Cabanillas del Monte (opcional)
    • Torrecaballeros - La Higuera
    • La Higuera - Espirdo
    • Espirdo - Ermita de Veladiez
    • Ermita de Veladiez - Bernuy
    • Bernuy - Molino de Arriba
    • Molino de Arriba - Los Castros - San Medel
    • San Medel - Encinillas
    • Encinilllas - “Puente romano”
    • “Puente romano” - Roda de Eresma
    • Roda de Eresma - Los Huertos
    • Los Huertos - Ermita de la Virgen de las Vegas (opcional)
    • Segovia (biblioteca pública)

Nota

El recorrido puede ser efectuado andando o en bicicleta. Gran parte de los tramos son aptos para coche convencional, si bien cabe tener en cuenta la época del año y las alteraciones que ocasionan en los pisos de tierra los vehículos agrícolas en invierno El recorrido andando puede partirse en tres o cuatro etapas; en bicicleta en dos o tres y con el apoyo de vehículo a motor se reduce a una. 

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