Fiestas

El Niño de la Bola

Es ésta una fiesta que se celebra el día de Año Nuevo, o como se conoce en Cuéllar, el Día del Niño, organizada por la Hermandad del Niño de la Bola. La fiesta se repite también el día de los Reyes. Previamente a la procesión, se celebraba una novena en la iglesia de San Esteban, desde donde se iniciaba el cortejo.

Actualmente sale de la Iglesia de San Miguel y se recoge en la de San Esteban. Un grupo de doce danzantes acompaña a la procesión, ataviados con un traje muy colorista que perteneció a la cofradía de la Virgen de las Candelas, recuperada en la actualidad y a la que sólo pueden pertenecer matrimonios. Este traje es del siglo XVIII y se compone de casaca amplia y calzón corto, en un tejido damasquinado color grosella, cordones y medias de lana rosa hasta la rodilla adornadas con lazos. Se completa la vestimenta con botas bajas acordonadas, sombrero de ala ancha en paño y escarapelas en las mangas y en la espalda. Bailan con castañuelas y al son de la dulzaina y el tamboril. Se puede afirmar que es ésta una procesión popular en la que los fieles acompañan a estos danzadores bailando la jota.

 

Fiestas de los Encierros

Los Encierros de Cuéllar presumen de ser los más antiguos de España. Esta afirmación no se hace de forma gratuita, pues ya en 1215, siendo obispo de Segovia Geraldo, se realizó un sínodo ya que el episcopado tenía problemas con los laicos y eclesiásticos de algunas circunscripciones de la diócesis, concretamente con la de Cuéllar, Coca, Sepúlveda y Pedraza. El sínodo dicta una serie de artículos que regulan la vida y el comportamiento del clero; en concreto el quinto artículo prohíbe a los clérigos que jueguen a los dados y asistan a “juegos de toros”, y si lo hicieran serían suspendidos de su ministerio. Ya en el siglo XIV, la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa por su nacimiento, es señora de Cuéllar y a ella se quejan los hidalgos y pecheros de la Villa, y dando respuesta a estas quejas habla de que es costumbre inmemorial encerrar toros en Cuéllar.

Con posterioridad, Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, ratifica esta sentencia en todos sus puntos. En el Archivo Histórico de Cuéllar se conservan documentos desde 1405 que hacen referencia a festejos con toros. Además de los Acuerdos del Regimiento, que ya en 1484 ordenan el pago de toros a dos personas diferentes, desde ese año las referencias a toros son constantes en estos Acuerdos, sobre todo para pagar las fiestas de San Juan y del Corpus, aunque también se corrían toros por acontecimientos especiales, como el nacimiento de algún heredero de la Casa de Alburquerque o la visita a la Villa de estos señores, así como para la celebración del fin de alguna epidemia.

Las fiestas de Cuéllar comienzan el último sábado de agosto con el pregón en la plaza Mayor y terminan el jueves siguiente por la noche con los fuegos artificiales. Cinco encierros -desde el domingo al jueves- inician su recorrido a las 8:30 horas con la suelta en los corrales junto al río Cega para entrar en el recorrido urbano a partir de las 9:30 horas.

 

La Suelta

Con las primeras luces del día los cuellaranos corren presurosos hacia los corrales, falta poco y hay que coger un buen sitio para ver “la Suelta”. Aquí comienza el encierro y nadie quiere perdérselo. Gente a caballo y a pie se reúnen en los corrales del puente Segoviano del río Cega, a 3 Km. de Cuéllar, para vibrar con este momento. Son las 8:00, se acerca el momento, la gente nerviosa aporrea la puerta mientras otros buscan refugio a campo abierto, los caballistas esperan, hasta que por fin se abren las puertas… aflora el miedo, la adrenalina, la pasión, los toros salen del corral en estampida, hay gran confusión…, es el momento de los caballistas, que han de controlar a la manada para conducirla hasta el pueblo. En ocasiones algún toro logra escapar de los jinetes, la gente intenta encontrar refugio, se producen sustos, percances, alguna cogida… hasta que por fin los caballistas vuelven a controlar la situación. A pesar del peligro nadie quiere perderse “la Suelta”, ya que es precisamente esto lo que la convierte en uno de los momentos más especiales del encierro de Cuéllar.

 

Recorrido por el campo

Comienza ahora el peregrinar del cortejo de los toros sobre el manto de pinares. En perfecta armonía toro y caballo se funden junto a la belleza del paisaje encaminado sus pasos por la cañada de la Reina se realiza un singular paseo que transcurre a lo largo de pinares, riberas, rastrojos y campos cultivados, por los que los toros, en su instinto de libertad, intentarán huir, lo que en ocasiones consiguen, y donde se demuestra la valía de los expertos caballistas que trabajarán sin pausa por mantener unida la manada hasta el fin del encierro. Peligroso sin duda es el paso de la manada por el molino de “El Botiller”, donde se pasa del pinar al campo abierto. Cuentan las crónicas y los documentos medievales que ya desde finales del Siglo XV (hacia 1490) era costumbre “encerrar toros” a través de “panes y viñas”. Una costumbre que hoy perdura con toda su fuerza y belleza, gozando de un enorme arraigo popular. Suavemente se conduce a los toros por los campos de labor recién cosechados en busca de “el Descansadero” en el rastrojo de las Hontanillas, donde la manada descansa y los caballistas reponen fuerzas una copita de anís y un dulce.

Es la calma que precede a la tormenta, ya que momentos después, al filo de las 9:30 los caballistas guiarán los novillos hacia “el Embudo”, unión del recorrido por el campo con el recorrido urbano, donde se producen las primeras carreras a la vez que se oyen los últimos trotes de los caballos. Ya asoma la silueta de toros y caballos en lo alto del cerro. Las garrochas apuntan al cielo de forma desafiante esperando el momento adecuado. Primero silencio y expectación, luego impaciencia y por fin griterío al ver la figura de los toros bajando en carrera alocada por el camino de “El Ferrero”. En la difícil tarea de introducir los toros por las talanqueras los caballistas aprietan a los toros en una veloz carrera colina abajo controlando a su vez que ninguno se desvíe cumpliendo su cometido de conducir los astados hasta el casco urbano. Llega el momento de los corredores que impacientes esperan la llegada del encierro para poder realizar sus carreras, es el recorrido urbano.

 

Recorrido urbano

Nerviosismo, espera, tensión… todos expectantes en ver las primeras carreras, el primer asta… por disfrutar del encierro. La gente espera impaciente divirtiéndose con el Baile de Rueda que se desarrolla al son de dulzaina y tamboril por el recorrido del encierro; mientras,…. en otro punto del recorrido, el aguardiente del tío Ratón y unas pastas ayudan a entonar el cuerpo en la fresca mañana. Se acercan las 9:30 h., los corredores se van preparando, el nerviosismo va creciendo, todos están ya preparados y atentos mientras los participantes del baile de rueda hacen los amaguillos, simulando la llegada del encierro, lo que provoca las primeras tensiones.

¡¡¡ Ya los tenemos aquí !!! De pronto, al fondo de la calle empieza a verse movimiento, cada vez más rápido y, de repente, aparece la manada con los toros, las carreras, los sustos, la excitación…

El gentío da paso a los corredores, al alboroto, al griterío, a las carreras; la intranquilidad de la espera se transforma en multitud de sensaciones, engañar al toro, no tropezar, salir airoso, el ruido de la manada, el gritar de las gentes, la excitación… se acerca la manada, hay que apretar la carrera para, una vez superados por los toros, hacerse a un lado y dejar a otros corredores, a otras carreras, los toros han pasado pero el encierro continúa. Todo dura tan sólo unos segundos, el encierro ha pasado como un suspiro, un momento de magia, que bien merece la espera de todo un año. El Embudo, la Resina, los Coches, las Parras, los Paseos… el encierro continua provocando excitación y griterío, miedo y satisfacción, para una vez realizadas todas las carreras y todos los quites terminar en la Plaza de Toros. Vecinos de Cuéllar y forasteros participan de cada encierro, lo viven como principales protagonistas, sufriendo y disfrutando de cada carrera, de cada tropiezo, de cada embestida, de cada cogida como si de ellos mismos se tratara. Una vez que todo ha acabado se forman los corrillos donde se comentan las carreras, los percances, las sensaciones, todos tienen algo que aportar a la conversación ya que cada carrera es diferente y cada uno lo vive de forma distinta.

En ocasiones se queda algún toro, lo que además de aumentar la peligrosidad del encierro aumenta también la excitación y la diversión tanto de los corredores como de los espectadores. Raro es el año en el que los mozos no meten algún novillo en el edificio antiguo de correos, lo que hace el tramo de los coches uno de los más excitantes junto con el de las Parras. Quite tras quite, el toro es conducido hacia la Plaza no sin antes provocar numerosas situaciones de peligro en las que en ocasiones los mozos se las ven en dificultades para salir.

 

Romería del Henar

El Santuario de Nuestra Señora del Henar, situado a unos cinco kilómetros de Cuéllar hacia el noroeste, es el centro de devoción más importante de toda la comarca. se celebra el domingo anterior a San Mateo, entre el 14 y el 20 de Septiembre. La imagen de Nuestra Señora de El Henar es una talla del siglo XII, que se venera desde su aparición a un pastor allá por 1580. En el recinto del Santuario se encuentra la Fuente del Cirio, lugar en el que, según la tradición, estuvo oculta la imagen desde la invasión de los almohades hasta la fecha de su aparición.

El camino hacia el santuario es una fiesta para los peregrinos que acuden a la romería, siendo ya casi una tradición beber agua de la “Fuente del Cirio”, e incluso llenar algún cántaro con ella. En esta romería se experimentan momentos de gran religiosidad y emoción, sobre todo en la salida de la Virgen en procesión por la pradera que rodea el Santuario, así como en el canto de la salve ante la imagen.

Pero además de por su sentido religioso, el Santuario del Henar presenta un gran atractivo desde el punto de vista ambiental, ya que se encuentra enclavado en una pradera arbolada, muy propicia para gozar del campo.

 

San Miguel

Festividad en honor al arcángel San Miguel, patrón de Cuéllar, que se celebra el 29 de septiembre. Las actividades lúdicas y culturales colectivas junto con los encierrillos de promoción completan una agradable jornada festiva.

Coincidiendo con la festividad de SAN MIGUEL 2014 se celebrará en Cuéllar una amplia y variada programación de actividades entre los días 27 de septiembre y 29 de octubre, en las que se incluyen: DEPORTES, EXPOSICIONES, CONCIERTOS, PASACALLES, FERIA INTERCULTURAL, CONFERENCIA,…. y una rica gastronomía con la celebración del XVº CONCURSO DE TAPAS “VILLA DE CUÉLLAR“.

En el Barrio de El Salvador se celebra desde el sábado 20 de septiembre al martes 23 septiembre “EL HENARILLO”, con la realización de concursos infantiles, exposiciones, música, presentación de la reina, misa y procesión, …… y la tradicional “pelada de patatas”.