Las Cañadas

Los rebaños de ganado, en su ciclo itinerante desde las tierras altas de procedencia a los bajos pastizales de invierno, se desplazaban por corredores denominados genéricamente cañadas.

Estas vías pecuarias (destinadas al tránsito del ganado trashumante) configuran una malla por toda la geografía peninsular. Dicha malla está formada por diferentes vías clasificadas según su ancho e importancia: cañadas reales, cordeles, veredas, coladas…

Las vías principales son "las Cañadas Reales", cuyo ancho ya se fijó en una Carta Real de 1282 en donde se decía "seys sogas de marco e cada cuarenta y cinco palmos la soga" (75,22 metros). Las Cañadas Reales más importantes corren paralelas, trazadas de Norte a Sur, uniendo las "Sierras" de origen o agostaderos con las tierras llanas del Sur o de invierno. Sólo la Cañada Real Soriana Occidental es oblicua a las demás y discurre de Noreste a Suroeste.

Generalmente una cabaña de ganado estaba formada por unas 10.000 cabezas y organizada de forma jerárquica. Era frecuente que el amo delegara las funciones en el mayoral, hombre experimentado y de mucho oficio que ocupaba la cúspide del poder dentro de la cabaña y se encargaba de su administración. La división de la cabaña se hacía en rebaños de 1.000 cabezas y éstos en hatos de 200. Al mando de cada hato figuraba un pastor. El rabadán era el pastor de mayor autoridad, responsable de los otros pastores del rebaño. En el último peldaño de la jerarquía estaba el zagal.

La oveja merina da un abundante vellón de alta calidad y es el fruto del cruce de razas y la selección muy cuidada de los ejemplares realizada por los ganaderos mesteños.

El producto, la finísima lana merina, era destinado principalmente a la exportación, siendo Burgos el centro recolector de la lana castellana que llegaba de los esquileos y lavaderos que se situaban al pie de las principales cañadas.

Desde Burgos la lana era enviada a los puertos cantábricos, donde embarcaban con rumbo a distintos países europeos para ser manufacturada y convertida en finos paños.

El desarrollo de la ganadería lanar propició a partir del siglo XIII la aparición de una incipiente industria textil. Las dos primeras operaciones propiamente industriales en la manufactura de la lana fueron el esquileo y el lavado de la lana.

 

Las Casas o Ranchos de Esquileo

Una oveja se puede esquilar en cualquier lugar sin necesidad de unas instalaciones especiales, pero no ocurre lo mismo cuando el número de cabezas a esquilar es muy grande y el tiempo es limitado. Como ejemplo se puede citar que en el Esquileo de Alfaro, en 1809, perdieron su vellón 80.000 reses. Los esquileos eran auténticas factorías donde, además de rapar al animal, clasificar, pesar, embalar y almacenar la lana, se realizaban distintas operaciones con las reses, como el desviejado y el marcado. En un esquileo la división del trabajo era total y cada operario tenía una labor específica.

Los esquileos, como toda construcción con un fin "industrial", responden en su distribución, recorridos, volúmenes y dependencias a satisfacer el proceso de trabajo que se ejecutará en ellos y las necesidades que este proceso genera. Algunos esquileos, como el de Alfaro, tenían incorporado el lavadero, con las balsas para almacenar el agua necesaria y la caldera para calentarla y así desengrasar la lana. Otros estaban dotados incluso con una máquina para lavar, como el de Ortigosa del Monte.

El ocaso de los esquileos está directamente asociado al de la Mesta. Estas grandes construcciones pensadas para rapar a miles de ovejas en un tiempo limitado perdieron su utilidad con la desaparición de las grandes cabañas. La introducción del ferrocarril y su utilización para el transporte de la grey fue el punto final.

Las casas de esquileo o ranchos se emplazaron principalmente en los márgenes de la Cañada Soriana Occidental, que en su recorrido por tierras de Segovia se conoce con el nombre de Cañada de la Vera de la Sierra. Las causas de esta localización son: 

  • La oferta conjunta de todas las cañadas, que limitan y comunican con este cordel. 
  • Su situación en la medianía con respecto a los extremos que hace coincidir su paso, de regreso a los agostaderos, con el período propicio para el esquileo de la grey. El esquileo se iniciaba en los primeros días de mayo y se prolongaba entre 24 y 30 días.
  • El pasto fresco y abundante que estas tierras altas mantienen todavía en los días del esquileo.
  • Los propietarios de las cabañas más importantes estaban afincados en Madrid.

En 1964 Patrimonio Nacional trasladó su actividad al nuevo aserradero que se construyó en el mismo recinto, junto al antiguo.

Si quieres más información puedes descargar el folleto y el mapa de artesanos de la provincia.

 

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