Ruta por los cursos del agua

La ciudad de Segovia y el agua han tenido una relación milenaria que perdura hasta nuestros días. Tienen especial relevancia tres vías de agua, que confluyen en la roca del Alcázar como un tridente: el río Eresma, el arroyo Clamores y el Acueducto.

 

El río Eresma

Comenzamos nuestra ruta en el Barrio de San Lorenzo, cuyo corazón se halla entorno a una plaza formada por casitas tradicionales y callejuelas por las que merece la pena perderse. No tardaremos mucho en llegar al Centro de los Molinos, donde hallaremos información sobre el valle y el río continuamos nuestro camino llegando al Monasterio de San Vicente, una construcción medieval que posiblemente se asentó sobre un templo romano dedicado a Júpiter. Una vez allí descendemos hacia la exuberante Alameda del Parral donde nos encontramos el río Eresma.

Cruzamos el río Eresma por el puente de piedra para detenernos en el convento del siglo XV Santa Cruz la Real, que engloba la cueva donde hacia penitencia Santo Domingo de Guzmán. De vuelta a la Alameda, proseguimos hasta llegar a otro puente y en la ladera derecha del río veremos el Real Monasterio de Jerónimos de Santa María del Parral, joya arquitectónica gótica del siglo XV. No te puedes perder la Vera Cruz, iglesia dodecagonal del siglo XIII, de la Orden de Malta.

 

Las vistas: un regalo para los sentidos

Es momento de pararse y disfrutar de la vista y del entorno, una mezcla de tranquilidad, naturaleza e historia. En este mismo lugar coinciden el Convento de los Carmelitas Descalzos, donde está enterrado San Juan de la Cruz, el Santuario de la Virgen de la Fuencisla, patrona de Segovia y la Puerta de la Fuencisla de 1704; no estando lejos el Molino de los Señores y la Iglesia mudéjar de San Juan de Requijada, hoy convertida en el Ventorro de San Pedro Abanto, donde se puede disfrutar una comida típicamente castellana.

Volviendo sobre nuestros pasos hasta el Alcázar, disfrutamos de uno de los más sugerentes miradores de Segovia donde confluyen los ríos Clamores con Eresma, tallando su singular proa de barco.

 

El Arroyo Clamores

Remontamos ahora el curso del Clamores, siguiendo el curso invisible del antiguo cauce del arroyo, ya que está canalizado desde el siglo XIX. Durante el paseo tendremos la posibilidad de contemplar el Cementerio Rupestre Judío y la Puerta de San Andrés, que cuenta con un Centro Informativo de la Muralla. Si atravesamos la muralla entraremos en la judería que se abre en tres vías: hacia la izquierda podemos visitar el Museo de Segovia, donde se exponen numerosas piezas de la ciudad y la provincia; por la callejuela del centro nos adentramos en la Judería Nueva y por la de la derecha llegamos a la Judería Vieja.

Si continuamos nuestra ruta del agua por el antiguo cauce del Clamores, pasamos por el Hospital de Sancti Spiritu, la fuente barroca de la Victoria que nos conduce al Barrio de San Millán, donde destaca la Casa-hotel de los Ayala y Berganza y la reina de las iglesias románicas de Segovia, la porticada Iglesia de San Millán, cuyo comercio y artesanía fue abastecido con agua del Clamores durante siglos. En el barrio encontraremos la Iglesia de Santo Tomás y Santa Eulalia, conocidos como del Arrabal Grande, la Ermita del Cristo del Mercado, donde se hallaba la picota y aún hoy se planta el Mayo.

 

El Acueducto

El tercer curso de nuestra ruta es el Acueducto. Para ello tenemos que ir hasta las afueras de Segovia, donde tras 15 km de canal subterráneo desde su captación en el arroyo Acebeda, se levanta como serpiente de piedra del subsuelo. El acueducto abastecía de agua al cercano Convento de San Antonio el Real, monumento gótico-mudéjar de imprescindible visita por sus bien conservados artesonados de madera; cuenta con una parte convertida en hotel y otra aún hogar de monjas Clarisas.

Las impurezas del canal se decantaban en los desarenadores, siendo destacable el de San Gabriel. Durante su recorrido hacia el corazón de Segovia se pueden ver casas blasonadas, la Iglesia de San Justo y Pastor (que alberga valiosas pinturas románicas) hasta que se desemboca en el Azoguejo. Justo al lado, se encuentra la plaza de la Reina Juana o plaza de las Arquetas, donde se almacenaba el agua en unos depósitos subterráneos que distribuían el agua a la población. Aquí el Acueducto soterrado inicia su último tramo siendo visible sólo en algún tramo hasta llegar a nuestro punto de encuentro: el Alcázar.

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