De Vacas vuelven; a la carga y al Juan Bravo. Y lo hacen en plan divas. Visten la escena y desempolvan sus mejores galas para la ocasión, rebobinando en la memoria del tiempo como homenaje a las maestras. A las diosas del pop. A Whitney, Celine, Mónica o Beyoncé. Mujeres que acompañaron con sus canciones momentos felices. Tantas horas de guachinein a voces entre hermanas, compañeras del trabajo, de la vida y del amor.
Apuestan por una iluminación que no tiene nada que envidiar a Vigo. Por un vestuario genial y hecho a medida, que potencia la teatralidad, además de servirse de nuevos elementos escenográficos. A las músicas y bases electrónicas se suman espectaculares coreografías con el culo sentado en la silla. Las letras, su seña de identidad, siguen en la línea del compromiso con el feminismo, el ecologismo, la poesía y el cunilingüismo. Las armonías de voces y guitarra marcan el carácter de un grupo que explota la energía juvenil al extremo, invitando a disfrutar de una fantasía divina.