Fuentidueña

Fuentidueña

Fuentidueña, “Señora de las Fuentes”, Villa rica en agua con numerosos manantiales y los ríos Duratón y Fuentes.

Situada en el extremo norte de la provincia de Segovia, se alza sobre un estrecho valle formado por el río Duratón, situación geográfica única que explica la importancia de la Villa durante la Edad Media. Declarada Bien de Interés Cultural por su conjunto histórico.

En esta noble Villa se asentaron en la antigüedad diferentes pueblos como los vacceos, celtas, arévacos, romanos, visigodos, judíos y árabes. Desde la contraofensiva de Almanzor y su derrota en la batalla de Calatañazor, esta Villa es gobernada por reyes y nobles próximos a la realeza, destacando Alfonso VIII, Alfonso X el Sabio y Sancho IV.

En el s. XV se afianza la familia Luna como poseedora de la Villa. Personajes ilustres, señores de Fuentidueña, fueron D. Eugenio Portocarrero Palafox, su hermano D. Cipriano, la hija de éste María Francisca casada con D. Jacobo Luis Fitz-James Stuart, con lo que pasa la Casa de Alba a tomar posesión de Fuentidueña.

 

Qué Ver

 

Muralla

La Villa estuvo amurallada en sus lados norte, sur y oeste con una función claramente defensiva. Por su lado este, existe una impresionante cortada rocosa que hace muy fácil la defensa. El acceso intramuros solo es posible a través de una de sus tres puertas:

Puerta de Palacio: Parece que fue la entrada principal de la Villa.

Puerta de la Calzada: Daba acceso al recinto desde el arrabal.

Puerta de Alfonso VIII o de Trascastillo: Situada en la cara sur de la muralla.

En la plaza de la Villa existen dos ventanas practicadas en la muralla, su construcción debe situarse entre los s. XII y XIII.

 

Ayuntamiento

Situado en la plaza de la Villa, estuvo emplazado un palacio durante el reinado de Da Urraca y Alfonso El Batallador.

 

Casa de la Comunidad de Villa y Tierra

Antigua cárcel del alfoz de Fuentidueña, adosado a la muralla, donde actualmente se reúnen los representantes de los veintiún pueblos que integran la Comunidad de Villa y Tierra.

 

El Palacio

Situado en la plaza de su mismo nombre, construido a mediados del s. XV, fue residencia de D. Pedro de Luna y su familia.

 

Capilla del Pilar o de los Condes de Montijo

Junto al Palacio, declarada Bien de Interés Cultural, fue erigida a instancia del Conde de Montijo y nombrada Capilla del Pilar por la devoción que sentía su esposa a esta advocación. Se terminó en 1720, de estilo neoclásico, con una fachada simétrica de clásica sencillez de sillería caliza. Su portada está blasonada con un escudo de armas de los linajes de los Montijo y Fuentidueña.

 

Iglesia de San Miguel

Declarada Bien de Interés Cultural, en su exterior se puede contemplar su pórtico de siete arcos bizantinos sobre columnas geminadas, en los que sus capiteles tienen decoración vegetal. Cuenta con tres puertas, la del pórtico, la del acceso al templo y la llamada “Puerta de los Perdones”.

En la cabecera un ábside semicircular y en el interior una nave cubierta con bóveda de medio cañón y dos capillas a ambos lados del ábside. Coronan la nave hermosos capiteles entre los que destacan el tema de la psicóstasis y el martirio de San Esteban entre otros. Presidiendo el templo se encuentra la talla de San Miguel Arcángel (1583).

 

Hospital de la Magdalena

Declarado Bien de Interés Cultural, fue construido por disposición testamentaria de Dª Mencía de Mendoza hacia el año 1540, para acogida de pobres y enfermos de Fuentidueña y su alfoz. Actualmente se encuentra en ruinas, pendiente de restauración.

 

Ruinas de San Martín

Fueron declaradas Monumento Histórico Artístico en 1931, fue un templo de estilo románico construido en dos etapas, su torre y única nave en el s. X y el ábside a mediados del s. XII. Éste actualmente se puede contemplar en el Museo de los Claustros en Nueva York.

 

Necrópolis

Formada por una sucesión de unas doscientas tumbas circundando la iglesia de San Martín, talladas en roca, antropomorfas, datan desde el s. X hasta el s. XVII.

 

El Castillo

Declarado junto con las murallas Bien de Interés Cultural. No existe una claridad histórica sobre su origen, pero parece que su construcción se remonta a los s. XII y XIII. Tuvo importancia con el reinado de Alfonso VII, quien tuvo Cortes aquí y se concertó la paz con Navarra y otorgó testamento en 1204.

En los años 70, el Ministerio de Hacienda subasta el castillo con un precio de 25.000 pesetas, pasando así a manos privadas.

 

Iglesia de Santa María la Mayor o del Arrabal

Situada cerca del puente romano, en la margen izquierda del río Duratón; se dice que debió de edificarse sobre los restos de una primitiva ermita a la que en el s. XI se le fueron añadiendo un tosco ábside de mampostería con bóveda de medio horno y otras capillas. Está considerada la iglesia más antigua de la Villa, debido a que anteriormente a la iglesia románica, emitiera otra construcción de origen visigodo, pues con motivo de unas obras recientes se han descubierto junto al ábside tres sarcófagos labrados en piedra.

Su planta, de grandes dimensiones, estaba compuesta por tres naves, construida a base de materiales como argamasa, sillarejo y piedras sillares en las puertas, arcos y esquinas. En el s. XVI se encuentra en ruinas, reedificándose en 1576, fecha en la que se añade el pórtico, pero la obra más importante tuvo lugar en 1682, eliminándose la mayor parte de su planta, reduciéndose las dimensiones del templo, las naves norte y principal quedaron al descubierto, pasando a ser cementerio, quedando el templo limitado a la nave sur.

Adosada a la iglesia se construyó en el s. XVII una capilla bajo la advocación de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

La iglesia fue suprimida al culto el 30 de mayo de 1842, por un decreto de la reina regente. Recientemente se han efectuado obras de restauración que han permitido su devolución al culto. En el interior es obligatorio destacar el retablo de la Virgen de la Asunción, presidido por la imagen de la Inmaculada y otro retablo situado en la capilla con una imagen barroca de la Inmaculada, en actitud orante.

 

Hospital de San Lázaro

Su fundación data del s. XII cuya función primitiva era la atención a leprosos, pasando a socorrer por una noche a pobres, salvo que estuvieran enfermos y necesitaran más días, siempre que acreditasen que no eran gentes “de mal vivir”. Tras la desamortización de Mendizábal quedó en ruina absoluta pasando a ser vivienda privada a principios del s. XX.

 

Convento Franciscano San Juan de la Penitencia

Su primera construcción data del s. VI, siendo habitado por los frailes de San Juan Bautista o de la Penitencia. Estuvo abandonado durante más de 200 años, siendo reconstruido en 1162, pasando a ser ocupado por frailes mercenarios en 1299 y en 1496 por frailes franciscanos.

Tras la desamortización de Mendizábal en el s. XIX, pasó a manos privadas.

 

Rutas por los alrededores

Existe junto al río Duratón, junto al puente romano, el parque recreativo de San Lázaro, dotado de barbacoas, mesas y un área de juegos infantiles. Para realizar rutas y actividades de ocio y tiempo libre en espacios naturales en el término municipal de Fuentidueña, existen empresas dedicadas a este tipo de actividades como piragüismo, espeleología, cicloturismo, entre otras.

 

Fiestas

 

Folclore

En la actualidad, las costumbres tradicionales de la Villa se mantienen vivas en torno a las festividades de San Miguel Arcángel:

  • 29 de septiembre (fin de semana próximo).
  • Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, lo más llamativo quizás sea la gran luminaria que en el patio de la iglesia se realiza la víspera de la fiesta, cuyas llamas pueden superar los veinte metros de altura. Ambas fiestas son animadas por procesiones donde se baila al son de la dulzaina y el tamboril.
  • San Mateo, el 21 de septiembre, es el patrono de la Comunidad de Villa y Tierra y también es celebrado en la Villa.
  • Primeros días de agosto, se celebra la “Semana Cultural”.

 

Gastronomía

El plato más famoso es el lechazo asado en cualquiera de los magníficos hornos de leña de la Villa, pero existen otros platos de muy alta calidad como son el pato asado, carrillera de ibérico, estofados y escabechados de caza menor, setas de temporada, trucha de Fuentidueña marinada, rabo de toro, paella, estofado de cordero, pollo de corral, postres caseros y tarta de cuajada; no podemos olvidar acompañar cualquiera de estos platos con alguno de los preciados vinos “Castillo de Fuentidueña”, elaborados y embotellados por F. Pertierra.

 

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