Real Fábrica de Vídrio (La Granja)

La fabricación de vidrio en La Granja se remonta al año 1728 cuando Ventura Sit montó en la localidad un horno para la fabricación de vidrios para ventanas y balcones.

La elección de La Granja como emplazamiento para la fábrica estaba motivada, sin duda, por la abundancia de leña que podía ofrecer el pinar de Valsaín y los robledales limítrofes, así como la proximidad de las materias primas utilizadas en la fabricación del vidrio: las arenas silíceas de Espirdo y Bernuy de Porreros, las arcillas refractarias de Brieva y La Lastrilla y el sulfato de sosa de Burgos.

Sit obtuvo pronto el favor de Felipe V y se trasladó a unas nuevas dependencias dentro del Real Sitio donde, a petición del rey, se empezó el estudio y ensayo en la fabricación de espejos, por los que se conocería mundialmente la Real Fábrica, dada su calidad y su gran tamaño.

En el año 1770 el Rey Carlos III mandó construir un nuevo edificio que se destinaría primeramente a la fabricación de cristales planos y fanales, y que como medida de seguridad por los estragos que el fuego pudiera causar estaría emplazado extramuros del Real Sitio.

 

La Real Fábrica de Vídrio

Las primeras trazas de José Díaz Gamones fueron posteriormente ampliadas por juan de Villanueva y Bartolomé Reale. El imponente complejo contaba con hornos, distintos talleres, almacenes, salas de tratamientos, oficinas, patios, viviendas e incluso con una escuela. Este conjunto de edificios ha llegado hasta nuestros días ocupando una manzana completa.

Madoz nos cuenta en su "Diccionario" que "(la producción)… duró por espacio de algunos años por cuenta de S.M., en cuyo tiempo se fabricaron toda clase de piezas de tallado en hueco, planos y fanales de bastante dimensión, pero lo que más ha llamado la atención, han sido los espejos por su limpieza y magnitud, conservándose para lustre y esplendor del establecimiento en uno de sus almacenes, uno de 132 ½ pulgadas de alto, por 72 de ancho. Este suntuoso edificio levantado expresamente, y que se conceptúa el mejor de los que en Europa se han destinado a este objeto, tiene hoy en la nave principal arriba indicada, 3 hornos y 25 archas, 10 hermosos almacenes, 16 habitaciones espaciosas, destinadas para varios talleres, donde manufacturan los artículos o efectos necesarios y anejos a la fabricación, 56 habitaciones para los obreros, ocupadas todas en la actualidad; posee igualmente infinidad de locales, corrales y espaciosos corredores y galerías; un famoso cobertizo para encerrar las leñas y preservarlas de la rigurosa estación del invierno; 10 patios y una gran plaza, en la que el rey D. Fernando VII, mandó hacer una pequeña, donde pudiesen lidiarse algunos novillos para recreo y diversión de la familia real."

Para evitar "la contingencia del fuego", el edificio se cubrió con bóvedas y cúpulas de fábrica de ladrillo, importante innovación de José Díaz con respecto a las anteriores fábricas del Real Sitio, que tenían estructura de madera. A pesar de la estricta funcionalidad expresada en el diseño del edificio, esta manufactura industrial recibe un tratamiento en sus acabados (especialmente en su fachada al mediodía) con el fin de armonizar con el resto de los edificios regios del Real Sitio.

 

Una Fábrica a la Vanguardia de la Técnica del Vídrio

Desde el primer momento se trató de estar a la cabeza de la técnica, trayendo especialistas del extranjero y tratando de incorporar los procedimientos más avanzados. En este aspecto son destacables los intentos de mecanización del proceso de pulido de las lunas de vidrio, que destinadas a la elaboración de espejos debían primero rasparse con arenas cada vez más finas y más tarde pulirse con esmeriles por ambas caras antes de aplicarles el azogado. Este penoso proceso, que se realizaba a mano, se intentó mecanizar por primera vez con la máquina hidráulica diseñada por Pedro Frontvilla y Ventura Sit en 1743. Si bien la máquina funcionó con éxito, las lunas de grandes dimensiones tuvieron que seguir puliéndose a mano por el elevado porcentaje de roturas. Otro inconveniente era la paralización de la máquina en la época estival, derivado de la escasez de agua en el Real Sitio. En 1754 Manuel Alonso Garzón intentó solucionar este problema con la construcción de otra máquina, esta vez "de sangre" (movida por animales).

En 1761, el ingeniero irlandés juan Dowling diseña una nueva máquina hidráulica, que emplaza en el río Cambrones.

De la colaboración de Demetrio Crow y Tomás Pérez surgió la idea de aplicar el movimiento proporcionado por la rueda hidráulica de la máquina de raspamento a otras fases de la producción, ampliándose la mecanización de las distintas etapas. También se construyó un molino de cuatro muelas para barrilla y varios tornos para tallar piezas de arañas y pulimentar los asientos de los vasos.

Otros aspectos del carácter innovador de la Real Fábrica son los nuevos productos que se van realizando y los muy significativos nombres de las salas: salas de Grabar y Tallar, Lapidar, Dorar, Óptica... En la Sala de Óptica se perseguía, según palabras del superintendente juan de Aguirre, "procurar proporcionar al público el género que necesitara, sin acudir al extranjero, quien además de extraer nuestro dinero, produce lentes tan perversas que, a título de ser baratas, se compran sin reparar que echan a perder la vista de cuantos las gastan". En la Sala de Óptica se construyeron instrumentos científicos como el telescopio de reflexión diseñado por el catedrático joseph Flores.

Desde el punto de vista financiero la empresa fue ruinosa. Los precios de venta de los productos eran inferiores a los de producción y fue el permanente apoyo de la Hacienda Real el que la sostuvo con claro interés propagandístico.

Durante el reinado de Isabel II pasó a manos privadas. En 1911 se constituye la Cooperativa Obrera Esperanza, promovida por antiguos técnicos y obreros de etapas anteriores, destacando por lo anecdótica la participación del rey Alfonso XIII. Se reanuda la fabricación de vidrio plano y también de tejas curvas de vidrio y en 1969, después de muchos avatares, este magnífico complejo cierra definitivamente sus puertas a la producción industrial.

En 1982 y con el fin de recuperar las funciones que en su día realizó la Real Fábrica de Cristales de la Granja se constituye la Fundación Nacional del Vidrio, que tiene por objeto en sus fines fundacionales "la promoción, desarrollo, enseñanza y difusión de la artesanía e historia del vidrio, su fabricación artística y demás actividades culturales relacionadas con la técnica y el arte del vidrio". Entre las actividades que se pueden realizar destaca la visita al Museo del Vidrio emplazado en la Real Fábrica. Tres conceptos articulan sus diferentes exposiciones: la materia, la forma y el uso. En sus más de 16.000 m2 se pueden conocer las diversas colecciones constituidas por piezas muy diferentes: vidrieras decorativas, lámparas, cristalerías, espejos, moldes para la fabricación y numeroso instrumental y maquinaria empleados en la industria vidriera, que componen una amplia muestra atractiva y didáctica de los fabricados del vidrio y de sus aspectos científicos y técnicos. El trabajo en el horno de cristal soplado que realizan los maestros vidrieros ante la mirada atenta de los visitantes es otro de los puntos de interés fundamentales.

Las personas que no conozcan el Palacio de La Granja de San Ildefonso deberían aprovechar la ruta para visitar sus salas y sus jardines, adornados por las monumentales fuentes. Allá por el año 1450 el rey Enrique IV, atraído por la belleza del entorno y por la abundancia de caza y pesca, mandó construir un pabellón de caza. En 1477, los Reyes Católicos donaron el lugar a los monjes jerónimos de El Parral, quienes lo destinaron a granja de reposo y convalecencia. La ermita recibió la advocación del Santo Arzobispo de Toledo, San Ildefonso, siendo éste el origen de su toponimia.

Si quieres más información puedes descargar el folleto y el mapa de artesanos de la provincia.

 

vidrio_gi_1.JPGvidrio_gi_2.JPGvidrio_gi_3.JPGvidrio_gi_4.jpgvidrio_gi_5.jpgvidrio_gi_6.jpgvidrio_gi_7.jpgvidrio_gi_8.jpgvidrio_gi_9.jpg