Aguilafuente

Aguilafuente

Aguilafuente es una villa segoviana situada en el centro de la provincia, en la bella Comarca de Tierra de Pinares.

Es un destino turístico emergente con rica historia y cultura rodeado de hectáreas de pinar y atravesado por el río Cega y el arroyo Malucas, afluentes del Duero. Bien comunicada por carretera, se sitúa a 36 km al norte de Segovia, a 135 km de Madrid y a 86 km de Valladolid.

Sus calles adoquinadas y sus museos le acercarán a diferentes épocas que se adivinan en sus restos arqueológicos, iglesias y ermitas, palacios y casas señoriales, restos de murallas, edificios oficiales, fuentes, plazas, chimeneas, relojes de sol…

Hoy en día el municipio dispone de acojedores alojamientos rurales que van desde la típica casa rural segoviana totalmente equipada a espacios como el centro de turismo rural con una moderna decoración. Su variada gastronomía incluye una oferta de cocina cuidada, con especialidades caseras, asados tradicionales y delicatessen, todo ello elaborado con productos de la tierra de primera calidad.

La historia de la Villa es amplia y se remonta, al menos, al periodo Neolítico, concretamente en torno a 3500 años a.C. Este fecha está atestiguada por el hallazgo de un ejemplar de hacha pulimentada donada por don Ricardo García en los años 40 al entonces Comisario Provincial de Excavaciones Antonio Molinero, dicho hallazgo se encuentra actualmente depositado en el Museo de Segovia.

Más tarde, en los años 80 se hallaron varios restos cerámicos en un paraje muy próximo a la localidad: la Cuesta de la Rebilla. Dichas cerámicas de aspecto tosco fueron elaboradas a mano, presentando una coloración negra y una total ausencia de decoración. Estos hallazgos se pueden fechar en el tránsito del último periodo de la Edad del Bronce (Bronce Final), más conocido como facies Cogotas I, a la Primera Edad de Hierro (Hierro I), periodo designado por la arqueología en la cuenca del Duero como facies Soto I, por tanto con una cronología temporal que los sitúa entre los 800-700 años a.C.

Aguilafuente cuenta con un importante asentamiento de la Edad Antigua, como lo testimonia la presencia de los restos de la villa romana del s. II d.C. en el paraje de Santa Lucía. Dicho yacimiento nos ha aportado mosaicos, frescos y abundante material cerámico en el que destacan fragmentos de terra sigillata hispánica tardía así como de cerámica común, lo cual nos indica la presencia en esta zona de una gran explotación latifundista acorde de este momento histórico que es el Bajo Imperio. Posteriormente el solar fue aprovechado por poblaciones visigodas, llegando a utilizar la villa romana como lugar de enterramiento (siglo VI d.C). En dicha necrópolis se han encontrado unos 200 enterramientos, en los que se incluían ajuares compuestos de objetos propios de la toréutica: fíbulas, broches, hebillas de cinturón, collares y diferentes restos de cerámica. Incluso el lugar donde hoy se asienta la localidad de Aguilafuente pudo ser otra necrópolis visigoda ya que en la Calle de la Ermita y sus alrededores se han encontrado varios sarcófagos antropomorfos labrados en piedra.

La primera mención documental, en la cesión de la Villa por Alfonso VII al obispo de Segovia, en 1137, la denomina Baguilafont (posiblemente “Fuente de Baguila”).

Sin duda, el acontecimiento más relevante y conocido de su dilatada historia se produjo bajo el reinado de Enrique IV, y es la celebración, en la iglesia de Santa María, del sínodo convocado por el obispo segoviano Juan Arias Dávila, preocupado por la situación de su diócesis. Las actas del sínodo dieron lugar a un gran hito, la publicación del Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España. Arias Dávila convocó a representantes eclesiales y a laicos de su diócesis, un total de ochenta y cinco asistentes, que aprobaron una reforma de la vida eclesial (clerical y laical). A los clérigos se les prohíbe portar armas, se les obliga a la formación intelectual, que hay que conseguir en el plazo de cuatro años en el Estudio General (que dirigía el propio Arias Dávila); y se reforma el ministerio pastoral (con la búsqueda del respeto y la pureza en el culto) y la liturgia (calendarios, oficios, etc.) Para los laicos se elabora la reforma en el culto, en el matrimonio (prohibiendo los realizados sin testigos y los divorcios sin conocimiento de la Iglesia) y en el derecho patrimonial.

En algunos de los años finales del siglo XV (1489, 1492, 1496 y 1497) Aguilafuente es sede de varios Consejos Generales de la Mesta, la poderosa agrupación de los ganaderos ovinos del reino, lo que refleja sin duda la importancia que alcanza la villa en ese siglo de transición hacia la Edad Moderna. Además la reina Isabel la Católica visitó la localidad en mayo de 1493 y su marido Fernando lo hizo el 10 de octubre de 1505, incluso en algunas ocasiones los dos monarcas juntos también pasaron varias jornadas en Aguilafuente como lugar de descanso entre los frecuentes viajes por sus reinos. Incluso la reina intercedió en más de una ocasión entre el Concejo local y el Cabildo catedralicio para resolver problemas de la villa.

Ya en el siglo XVI, Aguilafuente participa la villa en la Guerra de las Comunidades en contra del emperador Carlos I, por lo que el Cabildo Catedralicio se desprende de ella, vendiéndosela a D. Pedro de Zúñiga, duque de Béjar, el 22 de octubre de 1536. Poco después Carlos I concede a D. Pedro el título de marqués de Aguilafuente. Este hecho y la decadencia de la monarquía de los Austria en aquella época afectan considerablemente a su desarrollo.

También es una época de conquista en el Nuevo Mundo. Se sabe que algunos de los pobladores de esta villa intervinieron en la conquista de América, como Alonso del Río, así lo relata el conquistador Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España.

En la guerra de la Independencia de 1808 con la entrada de las tropas de Napoleón, dada la extensión de los pinares que rodean la villa, la población participó muy activamente en la guerra de guerrillas contra el invasor. Ya en el siglo XX, y concretamente en el periodo de la Guerra Civil (1936-1939), Aguilafuente quedó encuadrado en la llamada zona nacional, al igual que la mayor parte de Castilla la Vieja. Posteriormente Aguilafuente, una vez superada la guerra y la posguerra sufrió las funestas consecuencias de la inmigración hacia las grandes ciudades durante las décadas de los 50, 60 y 70.

 

Iglesia de Santa María

La iglesia parroquial, ubicada en la Plaza Mayor, tiene su origen en el s. XII, con estilo románico de ladrillo (tal como se conserva el ábside), continuado, en el s. XIII, por románico de piedra (torre) y, en el s. XV, gótico tardío, coetáneo del Sínodo (en las portadas). Su amplio interior, de tres naves, está rematado con un ábside de ladrillo, que contrasta con las modificaciones posteriores del templo. Destaca la esbelta torre y la portada principal, con bello alfiz y motivos escultóricos.

 

Aula Arqueológica - Iglesia de San Juan

La iglesia de San Juan se inició a finales del s. XI, en estilo románico de piedra y ladrillo. El interior, en origen de una sola nave rematada en cabecera cuadrada, se amplió a finales del s. XV con una segunda nave, con capilla cubierta con bóveda nervada de estilo gótico. Destaca la solidez de la torre, de sillería, con dos ventanales de medio punto por cara. Fue parroquia hasta 1843. El Aula Arqueológica de Aguilafuente, ubicada en la iglesia de San Juan, es un centro de interpretación de la Villa romana de Santa Lucía. Su origen se sitúa en el s. II d.C. y fue ocupada hasta la Edad Media. A lo largo de las diferentes salas, el visitante va descubriendo, de una forma amena, a la vez que rigurosa y divulgativa, cómo era la decoración de esta Villa (a base de mosaicos y pinturas murales), cómo era su forma arquitectónica y sus avances constructivos (sistema de calefacción, agua corriente y desagüe), qué materiales se utilizaban, qué personas la habitaban (diferentes clases sociales), en qué trabajaban, cómo vestían, cómo era su alimentación... En el Aula se expone una rica y numerosa colección de mosaicos extraídos de la Villa de Santa Lucía, entre los que destaca el mosaico de los caballos. Esta decoración hace referencia a la cría de caballos de carreras que se realizaba en la Villa. También el visitante puede disfrutar de una colección de monedas romanas originales de diferentes siglos (del II a.C. al IV d.C.), así como de cerámica romana común. Debido al hallazgo en dicha Villa de una necrópolis visigoda de los s. VI y VII d.C., en una de las salas del Aula se muestran las diferentes formas de enterramiento visigodo y los objetos funerarios encontrados.

 

Museo Florentino Trapero

Florentino Trapero es un escultor y pintor que nace en Aguilafuente en el año 1893 y muere en Madrid en el 1977. Su estilo se caracteriza por un gusto clásico en sus comienzos, que evoluciona, con el paso del tiempo, hacia formas artísticas plenamente barrocas. Toda su obra se caracteriza por una gran perfección técnica. A lo largo de su trayectoria profesional realizó en torno a 200 obras escultóricas e innumerables retratos. Destaca de su amplia producción el Apostolado de la Catedral Nueva de Vitoria, La restauración de la Catedral de Sigüenza, el Paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén (el original se encuentra en el Museo de Pasos de Semana Santa de Zamora), el Adán Arrepentido (en la Plaza Mayor de Aguilafuente) y la Piedad (en el cementerio de la Almudena en Madrid). En el Museo Florentino Trapero podemos contemplar esculturas en pequeño y gran formato, dibujos, bocetos, tallas y yesos preparatorios. Alberga el museo una muestra muy representativa de la obra del brillante artista. Destacar los abundantes premios que recibió Florentino a lo largo de su vida: primer premio en la Exposición Nacional de Escultura Policromada (1922), mención honorífica en la exposición Iberoamericana de Sevilla (1930), medalla en la Exposición Nacional de Estampas de la Pasión (1949)...

 

Ermita del Santo Cristo de La Peña

Edificio construido en la segunda mitad del s. XVI, de estilo herreriano. Su retablo y altar barroco, realizados por Francisco Santos de Prado en el año 1677 y reformado en 1711, acoge la imagen del Cristo de la Peña, talla de madera policromada de gran belleza y valor incalculable.

 

Casa de los Pérez de la Torre

Es una casa señorial del s. XVI, cercana a la plaza de la Fuente, en la carrera de Segovia. Cuenta con escudo de armas, balconada en la fachada y un llamativo reloj de sol. Mantiene la estructura y características de una casa de las familias de más alto rango y poder económico de la Villa.

 

Restos del Palacio del Marqués de Aguilafuente

Se trata de los restos de un palacio del s. XVI, perteneciente a don Pedro de Zúñiga, Marqués de Aguilafuente. Conserva parte de la muralla y ventanales adornados con motivos alegóricos del escudo heráldico de la casa de los Zúñiga. Próximo a esta casa se conserva un arco de la finca llamada “La Cerca del Marqués”.

 

Casa de las Conchas

Existe en la plaza de la Fuente una casa con una decoración muy especial, quizás única en toda Castilla. Nos estamos refiriendo a la Casa de las Conchas, cuya fachada está ornamentada a base de conchas de vieira naturales. La edificación data de comienzos del s. XX. La mandó construir un vecino de nuestra localidad que tenía comercio de pescado con Galicia. Su intención fue la de traer a su tierra una decoración típica gallega.

 

EL SINODAL DE AGUILAFUENTE. Primer Libro Impreso en España

Poco después de finalizar el Sínodo de Aguilafuente, según afirma el historiador segoviano Diego de Colmenares, sus actas se imprimieron en el taller segoviano de Juan Párix, dando lugar al primer libro impreso en España, hoy conocido como Sinodal de Aguilafuente. Es un libro de 48 hojas impresas y 16 en blanco, en papel de gran calidad, con letra redonda o romana. No tiene portada y comienza con el índice de los 28 capítulos de que consta. Tan solo se conserva un único ejemplar en el mundo, en la Catedral de Segovia, donde también está el manuscrito que sirvió de original de imprenta, el denominado Códex canónum. El texto, que está en castellano, está compuesto a línea tirada, salvo dos fragmentos que están a dos columnas, precisamente en los que aparecen los nombres de los representantes de Pedraza y Fuentidueña que, por no querer aparecer uno tras otro, obligaron a hacerlo en columnas. Todas las investigaciones confirman que Segovia contó con la primera imprenta española, a cargo del alemán Juan Párix, que previamente había trabajado en Roma. Fue el obispo Arias Dávila quien llamó a Párix para que realizara distintos trabajos, la mayoría realizados para el Estudio General, por lo que son de Derecho canónico y teológicos. El alemán imprimió, entre 1472 y 1475, ocho libros, aunque tal vez hiciera un noveno, que no se conserva, a la cabeza de los cuales está el Sinodal. Más tarde, a partir de 1473, la imprenta se extendió por otras localidades, como Valencia, Barcelona o Sevilla. Del libro hay una reciente edición facsímil, a cargo del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, con introducción de Fermín de los Reyes y transcripción de Susana Vilches y Pompeyo Martín.

 

ACTIVIDADES “Sinodal de Aguilafuente”

La villa de Aguilafuente, que ha dado el nombre al primer libro impreso en España, ha querido rememorar aquel gran acontecimiento para divulgar una parte tan importante de nuestra historia. Así, desde el año 2003, en que se realizó una presentación multitudinaria de la primera edición facsímil del Sinodal, las actividades han ido ampliándose hasta convertirse en un destacado referente de turismo cultural, tanto a nivel provincial como regional y nacional. Las fechas elegidas, el primer fin de semana de agosto, propician la participación de los muchos residentes y veraneantes en toda la provincia.

La actividad más destacada es la escenificación de una jornada del Sínodo, preparada por el Estudio La Recua, con guión y dirección de Miguel Gómez Andrea, y bajo la dirección artística de Miguel Nieto. El escenario es inmejorable, el mismo lugar que acogió el Sínodo en 1472, es decir, la iglesia de Santa María. Con un ritmo trepidante, cerca de treinta actores, que se dirigen en comitiva desde la plaza de la Fuente hasta la iglesia de Santa María, escenifican lo que pudo ser una jornada del Sínodo, con temas como el decoro en el vestir de los clérigos, la obligación de conocer el latín, la prohibición de juegos en los actos litúrgicos, la prohibición de llevar armas, los divorcios, etc. Hay representaciones, con una duración de una hora, de viernes a domingo por la noche.

 

Naturaleza

La villa de Aguilafuente atesora una extraordinaria riqueza natural. Aparece rodeada por una inmensa masa forestal de más de 3.000 hectáreas de pino resinero. Desde ciertos lugares se puede avistar el hermoso paraje de la gran inmensidad de verdes océanos de pinar. Junto con su apreciada madera, nuestros pinares poseen una alta riqueza micológica. En otoño, después de algunos días de lluvias, nos obsequian con una gran variedad de setas comestibles, entre la que destaca el níscalo. Añadir aello la presencia del río Cega y del arroyo Malucas,que al unísono riegan y dan vida a nuestra tierra, aportándola belleza, fertilidad y armonía. Sobresale un lugar muy especial, el llamado Paraje de las Fuentes, un área recreativa rodeada por un excepcional entorno natural: pinares y el río Cega. La presencia de mesas con asientos permite que, además de disfrutar de sus hermosas vistas, se pueda realizar una agradable comida o merienda campestre, lo cual le aporta al lugar un valor añadido.

No menos agraciados son otras dos perlas de la naturaleza. Por un lado el río Cega, alternando el sosegado transcurso con veloces saltos de agua, y siempre acompañado de inseparable y fecunda vegetación. Por otro, el Cerro de Santa Lucía, donde descansa un yacimiento romano y visigodo, y desde donde se contempla esa inmensidad de pinares y extensas tierras de labor, muy propias de la Meseta Castellana.

 

El Paloteo

El origen de los paloteos en Aguilafuente no está muy clarificado, aunque es muy probable que esté próximo al s. XVI, como parece demostrarlo la documentación de un paloteo dedicado a Carlos V, que en su letra trata de la Guerra de las Comunidades. Los paloteos surgen ante la necesidad de manifestar externamente la alegría y devoción que las fiestas religiosas producían a nuestros antepasados. Estas festividades especialmente dedicadas al paloteo en Aguilafuente son: La Virgen de las Candelas y San Blas (2 y 3 de febrero), celebrándose en el domingo más próximo. El actual grupo de danzas lleva funcionando desde 1980, año en que se recuperaron los paloteos (llevaban perdidos 25 años 1955-1980). Por él ha pasado y sigue pasando la juventud de Aguilafuente. Actualmente el grupo está compuesto por unas 50 personas, dividido en cuatro grupos de paloteo. Las edades están comprendidas entre los 10 y los 50 años. Se ha recuperado la casi totalidad de los paloteos (12) y una jota o danza llamada “Cruz”.

 

Ofrenda Floral a la Virgen

La Ofrenda Floral,con más de 25 de años de antigüedad, da comienzo a las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto. El acto se inicia con una procesión que parte del Centro Cultural de la Villa. Al son de dulzaina y tamboril, la numerosa comitiva, ataviada con trajes regionales, desfila camino de la iglesia de Santa María. Aquí se recibe a la Virgen con bailes, música y paloteos. Seguidamente tiene lugar la Ofrenda Floral en el atrio. En medio de una inmensa emoción, participan autoridades, asociaciones, peñas y público en general. Ya engalanada de inmensidad de flores, a la Virgen se le dedican poemas, peticiones, danzas y paloteos. Se termina la ofrenda con el canto de la jota a la Virgen.

 

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