Turégano

Turégano

Emplazado en la franja central de la provincia de Segovia, a 935 m sobre el nivel del mar, y distante de la capital a 34 km, la localidad de Turégano se halla enclavada entre el amplio valle de los ríos Pirón y Cega, en la zona geográfica conocida como la Campiña.

En la actualidad habitan unos 1.031 residentes entre Turégano y sus cuatro pedanías que son La Cuesta, Aldeasaz, Berrocal y Carrascal. Turégano, la antigua “Toroda”: Las ruinas de origen celtibérico y romano del antiguo castro árabe que circunda el hermoso castillo medieval, sugieren que Turégano fue una población de vital importancia histórica y geográfica en la antigüedad más remota. Durante la Alta Edad Media, en muchos documentos referentes a esta zona de la meseta central de la Península Ibérica aparecen, como singular hito de contextualización geográfica, varios caminos relacionados con esta Villa, especialmente la “semita que va de Torodano ad Boitracum” (El camino que va de Turégano a Buitrago atravesando la sierra de Guadarrama). Desde el año 1123 en que, a petición del primer obispo de la iglesia restaurada de Segovia, el francés D. Pedro de Agén, la Villa fue donada por la Reina Doña Urraca y su hijo el Rey Alfonso VII a los prelados segovianos, Turégano comenzó a ser protagonista de la historia segoviana y de Castilla. Por ser el Obispo y Señor de la Villa miembro del Consejo Real de Castilla, principalmente durante los s. XIV y XV, se convirtió Turégano en sede de la Chancillería y Audiencia del reino, y en repetidas ocasiones, corte y residencia de los reyes castellanos, como cuando el Rey Juan I, en septiembre de 1390, firmó en Turégano la Carta Real de Fundación del Monasterio de San Benito de Valladolid, o cuando, con motivo de la solemne reconciliación entre el Rey Juan II y el condestable Don Álvaro de Luna, se celebraron las fiestas más fastuosas que jamás viera Castilla.

Grandes personajes históricos estuvieron relacionados con esta Villa, la Reina Doña Urraca de Castilla y su hijo Alfonso VII, el Rey Pedro I, el Rey Juan I, Don Álvaro de Luna, el Rey Juan II, el Rey Enrique IV, el obispo Juan Arias Dávila, los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel, el Emperador Carlos V y es que, como dicen de uno de los mejores pintores abstractos del s. XX, Esteban Vicente, muchos vieron en esta Villa un prodigioso equilibrio entre libertad y sabiduría, expresividad y elegancia.

 

Qué Ver

El Castillo

Decir Turégano es decir Castillo, pues la fortaleza de esta Villa Episcopal es de las más importantes de España y desde luego la más singular de todas por su carácter de iglesia fortificada inexpugnable. El primer obispo, Don Pedro de Agén, consideró que el antiguo castro, edificado sobre una suave colina, era el lugar idóneo para emplazar la nueva iglesia. Embutida de este modo en el castillo, la iglesia de San Miguel atestigua, por las construcciones adosadas y superpuestas al templo, que hubo dos castillos o fortificaciones sobre ella: el que construyera en su día el obispo Arias Dávila y otro, más primitivo, del que quedan infinidad de restos arquitectónicos. Así cabe destacar seis momentos principales que pueden observarse en su entramado arquitectónico son: el castro árabe, la iglesia románica primitiva de San Miguel, rematada con aspilleras y construida en el interior del castro s. XII-XIII; el Castillo-Palacio de los obispos superpuesto a la iglesia ampliada y que escondió en sus entrañas la bellísima torre campanario románica s. XV; la fortaleza remodelada por Juan Arias Dávila s. XV; la adaptación de Diego de Rivera y el desmonte del Palacio Episcopal superpuesto a las naves de la iglesia s. XVI; y por fin, la construcción en 1703 de la torre espadaña y derribo del campanario exterior y algunos muros del lado este. En tiempos de Carlos III, el castillo de Turégano pasó a depender de la Corona, siendo restituido al poco tiempo a la Mitra segoviana. A propuesta del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, fue declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931. El 2 de noviembre de 1994, la Diócesis de Segovia entregó al Ayuntamiento de Turégano el uso y disfrute del castillo, con excepción de la iglesia de San Miguel, por 30 años prorrogables.

 

Iglesia de San Miguel

En ella destacan dos fases constructivas, la primera correspondería a las naves laterales y la torre elevada sobre el crucero, de la que sólo quedan leves testigos al encontrarse embutida dentro del torreón central o torre del homenaje del propio castillo. De la segunda fase destaca la nave central, construida por buena sillería y cubierta con bóveda de cañón apuntada, generada por los arcos fajones que la sustentan. En todo su interior destaca la decoración escultórica: capiteles historiados del lado de la epístola, decoraciones vegetales, hojas de acanto y palmetas.

 

El Castro y sus Murallas

Varias torres del antiguo castro árabe, en parte desmochadas, permanecen aún en pie, desafiantes, unidas entre sí por las murallas de tapial que circundan el recinto de la fortaleza construida sobre la iglesia de San Miguel. En su día fue ciudadela amurallada que protegía la zona. Lo que permanece tiene excepcional valor histórico: una joya militar única en el panorama de las defensas de la Alta Edad Media.

 

Iglesia de Santiago

Actual parroquia de la Villa, Monumento Nacional, es una verdadera joya artística, no sólo por su ábside románico del s. XII, sus retablos barrocos y el primitivo retablo románico en piedra, sino por el increíble tesoro escultórico, de orfebrería y de elementos religiosos acumulados en ella como consecuencia de haber heredado algunas piezas únicas procedentes de otras parroquias tureganenses: el Cristo bizantino de la iglesia de San Pedro, la incomparable talla románica de la Virgen del Burgo, el tríptico de pintura gótica (posiblemente del obispo Arias Dávila), la pila bautismal románica procedente de San Miguel, el cáliz de plata sobredorada de Diego Rivera, soberbias tallas barrocas de madera policromada y una riquísima colección de ornamentos religiosos. Tal como ha llegado a nuestros días, es un templo construido en diversas épocas y diversos estilos arquitectónicos. Su interior consta de una nave central, una nave lateral donde se encuentra una capilla barroca llamada de la “Soledad”, el ábside que acoge el altar mayor, y dos sacristías adosadas al mismo, una de las cuales, la del lado de la epístola, fue demolida con el ánimo de dejar exento un arco más de la primitiva estructura románica del templo.

 

Ábside Románico

El descubrimiento de este ábside sucedió a finales de los años ochenta por casualidad, mientras se estaba realizando un proceso de restauración en el interior del templo. Sin embargo, las obras de restauración se llevaron a cabo en el año 2009 tras un acuerdo entre el Obispado y la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León. En este proceso se ha adelantado el retablo mayor hasta el arranque del presbiterio avanzando en su posición y dejando libre el espacio del ábside permitiendo a los fieles deambular por la girola y observar la joya del románico. La iconografía es muy interesante pues en ella se muestra al Pantocrátor, que es Cristo en Majestad, en posición de bendecir con la mano derecha y sobre la mano izquierda el libro de la vida, rodeado de tetramorfo que son los cuatro evangelistas: águila (símbolo de S. Juan), toro (símbolo de S. Lucas), león (símbolo de S. Marcos) y ángel (símbolo de S. Mateo) que dan gloria y honor al que está sentado en el trono. Debajo se puede observar a tres peregrinos con las vestimentas típicas de la época y a sus pies podrían estar representados Fernando III, su mujer la reina Beatriz de Suabia y el obispo Bernando de Segovia en posición orante ante la imagen de Santiago Apóstol que está a su derecha, en el momento del culto. Según esta hipótesis las figuras que han aparecido datan del primer tercio del s. XIII. Esta disposición de relieves en su ábside tan sólo se puede ver en dos sitios más, en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) y en la Seo de Zaragoza, haciendo así de la villa de Turégano un referente cultural del románico del s. XIII. Además su extraordinaria policromía es comparable a la del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

 

Plaza de España

En la vida diaria, todos los acontecimientos de Turégano giran en torno a la Plaza Mayor, que a principios del s. XX se llamó plaza de Alfonso XIII, más tarde de la República y ahora de España. También denominada “de los cien postes” por el cronista oficial de la Villa, Victoriano Borreguero. Con usos diversos, desde antiguamente, la Plaza Mayor ha servido de escenario para la celebración de ferias y mercados que tanta importancia adquirieron en la Villa; igualmente y desde finales del mes de agosto podemos contemplar, ya montado, su coso taurino listo para festejar las célebres corridas medievales de la Villa. Sus casas se atienen a la misma tipología constructiva: pórticos adintelados, esgrafiados en sus fachadas, entramado estructural de madera visto y cubiertas de largos faldones con teja al estilo segoviano, árabe en canal y sin cobija. Arropada por el castillo y protegida por él, la Plaza Mayor, nos acoge con su encanto particular y nos invita, como a todos sus vecinos, a susurros y comentarios entre sus soportales.

 

Ermita de Ntra. Sra. de los Remedios y Vía Crucis del Humilladero.

La vereda que transcurre hacia el camino de Torreiglesias nos conduce hacia la ermita de Ntra. Sra. de los Remedios. Acompañando nuestros pasos, una serie de cruces, talladas todas ellas de granito, y de distintas épocas de ejecución. El conjunto ofrece al visitante un total de 14 cruces que sirven de recordatorio y parada para el rezo procesional o privado del Vía Crucis. Acompañados por este sobrecogedor Vía Crucis, paseo obligado para tureganenses y visitantes, se accede a la ermita, edificio de planta rectangular y pequeñas dimensiones restaurado en el año 1802. En su exterior se observa una inscripción de concesión de indulgencias “REZANDO UN PATER NOSTER DELANTE DE ESTE SANTO XTRO. SE GANAN XL DÍAS DE YNDULGENCIA”, y el ventanal de rezo ubicado debajo de la inscripción, desde donde puede observarse la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, escultura sedente con el niño Jesús apoyado sobre la rodilla izquierda, y en la mano derecha, un ramo de flores.

 

Antigua Sinagoga

La aljama de los judíos tureganenses tuvo notable importancia social, económica y religiosa en los s. XIV y XV. Uno de los barrios de la Villa ofrece aún la configuración característica de las juderías castellanas. Actualmente es la casa parroquial.

 

El Burgo, Jardín de Obispos. Iglesia de Sta. María

En el primitivo barrio del Burgo, durante siglos existió la parroquia de San Pedro y, a su lado, la iglesia de Santa María en la que Arias Dávila celebró el sínodo episcopal del año 1483. Sobre ella, los prelados segovianos construyeron su palacio de verano, “el hotel” en donde en períodos estivales residieron hasta bien entrado el s. XX.

 

Palacio Episcopal

Fue mandado construir por el prelado D. Manuel Murillo Argaiz para residencia de los obispos durante sus estancias en la Villa. Se encuentra situado en el lado sur de la Plaza Mayor, y actualmente tiene su entrada principal por la carretera general, frente al ábside románico de la iglesia de Santiago. Con la desamortización de Mendizábal, este palacio pasó a ser propiedad privada, y con los años se fueron adosando al edificio otras construcciones, por lo que hubo de trasladarse el escudo del prelado, que en un primer momento estuviera colocado en la fachada central, a un lado del muro.

Actualmente, como propiedad privada, el edificio ha perdido en gran medida las referencias del propio palacio, y desde luego pocos sospechan que su fachada principal constituyó el fondo sur de la Plaza Mayor, sin los edificios que hoy le aprisionan y enmascaran.

 

Casa - Palacio de Miñano

Esta casa consta de tres plantas y buhardilla. Construida toda ella con los materiales de la época: piedra, adobe, ladrillo y madera, ha sufrido diversas transformaciones a lo largo del tiempo. Antiguamente el edificio, uno de los más importantes de Turégano, acogía cocheras, huertas, diversas dependencias y caballerizas que servían de ángulo no porticado a los soportales de la plaza hasta la propia Casa-Palacio contribuyendo a prolongar el propio conjunto de la Plaza Mayor. En la actualidad, la Casa-Palacio de Miñano posee un patio interior de columnas de muy buena factura, mientras que al exterior su primitiva fachada se encuentra dividida en bar, viviendas, despacho de pan y centro social tureganense.

 

Pilón de la Plaza de Santiago

Recibe su agua (no potable) del arroyo Valseco o “Madre del Caño” y que cuenta con un alto relieve en su frontal que explica su construcción que fue debida al rey Carlos III.

 

Museo Forestal

Situado en un enclave sin igual, rodeado por una maravillosa fauna y flora, se encuentra este Museo, situado en la antigua Casa del Ingeniero que ha sido restaurada para albergar el recuerdo a las gentes que han dedicado su vida a los trabajos realizados en los pinares: resineros, pegueros, piñoneros, guardas, etc. Antiguamente el aprovechamiento del monte por el hombre centró su interés en la explotación de los recursos de éste. El pino como recurso maderero, la resina, el piñón, la caza, el aprovechamiento vecinal de pastos y la extracción de brozas creó un ecosistema propio y un medio de vida para sus gentes. Sin embargo, a mediados del s. XIX se inicia la explotación industrial de la resina lo que ocupó una extensa mano de obra, y una cierta riqueza industrial, además de un cuidado especial del monte por los resineros, transformando toda esa forma de hacer.

 

De Excursión

LA CUESTA

Iglesia de San Cristóbal de La Cuesta

Es un templo de origen románico, construido a raíz de la repoblación de la zona. De aquel momento conserva el ábside, las dos portadas y la torre. Esta es muy esbelta, construida en dos cuerpos y con un volumen adosado entre ella y el ábside para albergar la escalera de caracol. En el cuerpo superior se alojan las campanas. El cuerpo inferior, cubierto con bóveda de cañón, se usa actualmente como sacristía. La cabecera conserva el gran arco triunfal doblado sobre capiteles y columnas. En el del lado de la epístola se puede ver una figura humana agarrando a dos arpías. También es románica la magnífica pila bautismal. El retablo mayor es una magnífica obra del segundo tercio del s. XVI.

 

ALDEASAZ

Se conserva en buen estado un toril. Es un edificio tradicional de mampostería, cubierto con armadura de madera y teja árabe a la manera de la zona. En él se guardaban los sementales, que eran de propiedad comunal. En su interior se conserva un pesebre de grandes proporciones labrado en el tronco de un fresno. También hay en el pueblo una ermita, la de San Isidoro, que conserva un retablillo barroco con la imagen del santo.

 

BERROCAL

Berrocal tiene un pequeño conjunto etnográfico compuesto por un molino, junto al río Viejo, una fragua y un potro de herrar. El molino se encuentra en un paisaje pintoresco, muy ameno cuando corre el agua por el río y el caz. La fragua también conserva sus elementos y herramientas. El potro, con sus cuatro pilares de granito, servía para sujetar al animal que iba a ser herrado, evitando que pudiera dañar al herrero. La fuente de la Nava se encuentra en un paraje recóndito, rodeado de encinas, entre Berrocal y La Cuesta.

 

CARRASCAL DE CUESTA

En el barrio de arriba encontramos la iglesia de San Martín de Tours. Es un templo del s. XVI, construido seguramente sobre otro más antiguo. El retablo mayor es muy popular. En el centro aparece un altorrelieve tallado en madera con la escena de San Martín compartiendo la capa con el mendigo. También se conserva una imagen de bulto del santo ataviado de obispo y fechada en el s. XVII. La pila bautismal es románica, como quizás fue la iglesia primitiva. También en el barrio de arriba se encuentra un edificio tradicional que albergaba dos toriles y una fragua.

 

SENDA DE LA CASA DEL INGENIERO

Discurre por el monte de utilidad pública de la Nava y la Vega, en el límite sur de la Tierra de Pinares. Para descargar un archivo gpx: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1293532

 

SENDA DEL RÍO VIEJO

Es una buena propuesta para disfrutar del paisaje del piedemonte de la Sierra de Guadarrama. Para descargar un archivo gpx: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1293540

 

RUTA DE BICICLETA DE MONTAÑA

Esta ruta permitirá disfrutar de algunos de los rincones más bellos del término municipal. Para descargar un archivo gpx: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1293516

 

Gastronomía

La gastronomía local se caracteriza por la elaboración de asados, especialmente de cordero y cochinillo, que en el caso de Turégano cuenta con cerca de un siglo de tradición en sus hornos. Así como en los restaurantes de la Villa encontraremos otro suculento manjar: el bacalao al ajo arriero, elaborado desde mediados del s. XX por las mujeres del pueblo para la Feria de San Andrés. Por último, en las bollerías y panaderías encontraremos suspiros, bollos blancos, rosquillas de yema, rosquillas fritas, periquillos, tortas de chicharrones, bollos de coco, magdalenas y un amplio abanico de dulces típicos tureganenses.

 

Fiestas

 

Semana Santa

Las Cofradías de la Vera Cruz y la Purísima, junto con el Ayuntamiento organizan la Semana Santa tureganense. Destacan las dos procesiones de Viernes Santo: la Procesión de la Carrera, por la mañana, y la Procesión del Silencio, por la noche, que transcurre en un ambiente de especial recogimiento propiciado por el profundo silencio de los asistentes, la iluminación del recorrido con más de cinco mil velas y centenares de antorchas, junto al impresionante sonido de una selecta música sacra y el triste tañido de las campanas, dentro de un entorno histórico artístico único con la iglesia de Santiago, la plaza porticada y el castillo al fondo que nos sumerge en un auténtico misticismo.

 

JULIO

Fiesta de la Juventud

El primer fin de semana, las verbenas de esta fiesta son un motivo justificado para pasar unos ratos muy agradables.

 

SEPTIEMBRE

Fiestas Patronales

La “Función” o fiestas en honor del “Dulce Nombre de María”, se celebra a lo largo de cinco días alrededor del primer domingo de septiembre. Los actos religiosos, verbenas, espectáculos variados, deportivos y encierros taurinos acompañan al plato fuerte de estas fiestas: las novilladas, que se celebran en un coso tradicional de madera, cuadrado, instalado en la misma plaza de España presidida por el imponente “Castillo”.

 

NOVIEMBRE

Feria de San Andrés

Además del mercado callejero de los sábados, los últimos días de noviembre se celebra la tradicional Feria de San Andrés, antiguamente Santa Catalina, que llegó a ser la mayor feria ganadera de Castilla, por el número de tratantes y reses que acudían desde todos los lugares de España. Desde el s. XV hay documentos de su enorme aceptación y vigencia. Históricamente ganadera, ha derivado a feria regional de maquinaria agrícola. Además tiene lugar esos mismos días una feria de artesanía y agroalimentaria.

 

 

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