Vegas de Matute

Los primeros datos de esta población se remontan a la Edad Media, período en el que existió una aldea perteneciente a la comunidad de Villa y Tierra de Segovia y al sexmo de San Martín.

La denominación original del pueblo fue Vegas del Monte.

El primer señor de la villa fue Gómez Rodríguez que sirvió a don Sancho IV el Bravo (1258-1295), en cuya satisfacción y recompensa le hizo merced de la Torre y Casa que tenía en las Vegas, tres leguas distante de Segovia, hacia las Sierras de Guadarrama, con los pechos y rentales reales que le pertenecían en el mismo lugar. Con el rango de Capitán de la Gente de Guerra de Segovia, muere Gómez Rodríguez en el sitio de Tarifa en el año 1292, aunque su linaje continuará por más de 600 años establecido en las Vegas.

La familia de los Segovia participa a veces activamente en las tareas de gobierno y otras retirada de la vida pública. En el año 1520, con la sublevación de las Comunidades de Castilla, D. Pedro de Segovia, onceno señor de la casa, fue de los que más señalaron en los servicios al Emperador. Los comuneros le quemaron la casa principal en la que vivía y tuvo que retirarse a la que tenía en las Vegas.

En estos años también habitaron en las Vegas algunos personajes relacionados con la Corte de los Reyes Carlos I y Felipe II, como el Escribano Real de Felipe II, Pedro Pérez, que llevó las negociaciones de paz en las disputas entre Segovia y Madrid por la Casa de Campo.

En el siglo XVI se acomete la obra más importante que se hizo en Vegas de Matute, la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury. Fue diseñada por Don Rodrigo Gil de Hontañón. Comenzó siendo una capilla privada propiedad de los Condes dedicada a San Pedro y posteriormente se amplió para dar servicio a toda la población. No se verá terminada hasta mediados del siglo XVII.

En el siglo XVI se acomete la obra más importante que se hizo en Vegas de Matute, la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury. Fue diseñada por Don Rodrigo Gil de Hontañón. Comenzó siendo una capilla privada propiedad de los Condes dedicada a San Pedro y posteriormente se amplió para dar servicio a toda la población. No se verá terminada hasta mediados del siglo XVII. No se tiene constancia de cuando se produjo el cambio de denominación de la villa, en Matute había un asentamiento humano al lado del río Moros, posiblemente más antiguo que el del pueblo. Lo cierto es que en la documentación referente a la construcción de la Iglesia en 1570 Rodrigo Gil llama al lugar Vegas de Matute y también “Las Vegas”.

Durante el siglo XVII se crearán diversas cofradías que construirán tres ermitas alrededor del pueblo. La ermita de San Roque en el alto del camino que conduce a El Espinar, la ermita de la Virgen del Rosario en el camino que conducía a Otero y la ermita de la Virgen de Matute a orillas del río Moros.

De la antigua casa de los Segovia apenas quedan unas ruinas, hoy día se mantiene el Torreón y el Palacio de la Sierra, pero se tiene constancia de lo que fue por una descripción realizada en el siglo XVII, al efecto de buscar pruebas de la nobleza para D. Pedro Ibáñez de Leguizamón y Segovia, miembro de dicha familia, que justificarán el Título de Marqués de Gramosa, concedido en 1662. Los informadores pasan por las Vegas y declaran: “Que la casa, castillo y fortaleza de D. Pedro de Ibáñez, Señor de Vegas de Matute, es una casa fuerte toda de piedra muy antigua con una torre muy alta y cerca de ella un castillo antiguo por algunos puntos arruinado, con tres torreones que denotan su mucha antigüedad, y que en el tiempo en que se hizo sería todo fortaleza muy importante en aquella tierra".

La actividad económica se centraba en una pobre agricultura de cereal y ganadería principalmente ovina. La mayor parte de las cabezas de ganado debían ser de los señores, que eran propietarios de los esquileos, de los molinos y de muchas de las casas de la villa. El campesinado debía estar formado por modestos arrendatarios.

Había numerosos molinos a lo largo del río Moros: molino del sauquillo, molino del Batán, molino de la Guapa y molino del Valladar, que debían ser objeto de frecuentes reparaciones por las fuertes crecidas del río.

Algunas familias encontraron en la fabricación de cal un complemento para sus ingresos y en 1564 la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial sirvió para revitalizar su producción. Esta actividad continuó como hasta mediados del siglo XX.

La población actual (2011) de Vegas de Matute está en torno a los 300 habitantes, es una cifra considerablemente más baja que su máximo que fue a primeros de siglo XX unos 800 habitantes, la población emigró en los años 60 y 70 del siglo XX a Madrid y otras zonas de España en busca de trabajo.

 

Patrimonio

 

Ermita de San Roque (Siglo XVII)

Situada en la salida de Vegas hacia El Espinar, desde ella se puede ver una bonita panorámica del pueblo.

 

Ermita de Ntra. Señora del Rosario (Siglo XVII)

Situada en el antiguo camino de Vegas a Otero se encuentran sus ruinas. Actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación

 

Ermita de San Antonio del Cerro

Está situada en el alto donde confluyen los términos de Navas de San Antonio, Zarzuela del Monte y Vegas de Matute.

 

Hornos de cal del Zancao

Parque arqueológico restaurado con hornos de cal del siglo XVI al XVIII.

 

Acueducto

Se encuentra al lado del parque de los hornos de cal. A través de él se canalizaba el agua que se llevaba al pueblo, estuvo en servicio hasta mediados del siglo XX.

 

Pozo de la Lobera

Situado en el barrio de la lobera en la Carcavilla, suministraba agua en la antigüedad a dicho barrio.

 

El caño

El caño ha sido centro de reuniones de hombres y mujeres que acudían a llenar sus cántaros diariamente para su consumo y dar de beber a sus animales de labor. El agua provenía de un manantial, apodado “El Manaero”, situado a unos quinientos metros, en la ladera norte del monte llamado “El Caloco”, donde se recogía en un pilón, el cual vertía las aguas a unas canalizaciones, salvando un gran desnivel, en el denominado barrio de “Zancao”, por medio de un acueducto construido a finales del siglo XV, principios del XVI, de treinta y siete metros de longitud, -único por la zona-, llegando hasta el presente caño. Desde éste, continuaba hasta otro caño, que se encontraba situado junto al Palacio de la familia de Los Segovia y la Iglesia de Santo Tomas de Canterbury. Estos caños, se estuvieron utilizando hasta pasada la mitad del anterior siglo XX.

 

El potro de herrar

El potro de herrar es una construcción típica de los municipios castellanos, seña de identidad de la tradición ganadera. Su origen se remonta a la edad media y ha sido utilizado hasta casi finales del siglo xx. Está construido con cuatro pilares de piedra de una sola pieza, generalmente de granito, dispuestas en los vértices de un rectángulo y unidas por unos travesaños de madera en los laterales y por un ubio o yugo en uno de los frontales para sujetar la cabeza del animal. En el suelo hay tres apoyos de madera, dos en los laterales largos y uno en la parte trasera para sujetar las patas del animal y proceder a su herraje. Uno de los travesaños laterales gira sobre sí mismo, a él se enganchan unas cinchas de cuero que pasan por la panza del animal hasta el travesaño del lado opuesto. Al girar se tensan las cinchas y levantan el animal para que no se mueva. Normalmente estaba situado al lado de las fraguas para facilitar el herraje del ganado de labor y para practicar curas a estos animales.

 

Iglesia de Santo Tomás de Canterbury

La Iglesia de Vegas de Matute, de estilo gótico, fue construida en el siglo XVI. D. Pedro de Segovia mandó construir una capilla en honor a San Pedro para enterrarse y para trasladar los restos de sus padres, D. Juan de Segovia que estaba enterrado en la iglesia de Santa Coloma de Segovia y de su madre Dª Beatriz González de Tovar que estaba enterrada en la iglesia de Villacastín.

La capilla de San Pedro constituye hoy día los dos primeros tramos de la nave lateral de la iglesia. El 2 de diciembre de 1987 fueron robadas cinco de las siete tablas del retablo, quedando sólo la de San Pedro en Cátedra y una tabla ovalada con el Cristo Cosmocrator en la parte alta. La capilla de San Pedro se quedaba pequeña para dar servicio a una población creciente y en 1570 D. Juan de Segovia, hijo de D. Pedro, comendador en Segovia y Procurador en las Cortes, encarga la ampliación del templo a D. Rodrigo Gil de Hontañón.

Con fecha 10 de agosto de 1570 Rodrigo Gil envía documento al Obispado de Segovia para la reforma de la iglesia.

El encargado de realizar la obra será D. Juan del Camino, maestro de cantería, vecino de El Espinar. Parece ser que fue Pedro de la Concha, maestro de cantería, el que terminó la obra. La financiación recayó en gran parte sobre los vecinos de Vegas a través de los diezmos (pago de la décima parte de la renta). Los estamentos que tenían jurisdicción sobre la obra fueron El Cabildo, el Obispo de Segovia y las monjas de San Vicente del Convento de la ciudad de Segovia.

Se sabe que para el año 1660 estaba ya terminada según aparece en un documento de justificación de limpieza de sangre de uno de los señores de las Vegas.

El altar mayor está dedicado a Santo Tomás de Canterbury que lo preside desde lo alto.

En los últimos años se han hecho obras de restauración y limpieza que han sacado a la luz detalles que se desconocían, por ejemplo el ladrillo del campanario.

 

Parque Arqueológico Hornos del Zancao

Situado en la falda de la Sierra de Guadarrama, a los pies de los cerros conocidos como Calocos, el municipio segoviano de Vegas de Matute atesora un interesante conjunto monumental formado por la iglesia gótica de Santo Tomás de Canterbury, obra del gran maestro Juan Gil de Hontañón, y dos viejos palacios del siglo XVI.

A la belleza de sus paisajes y al interés de su patrimonio artístico, une desde hace poco uno de los más peculiares parques arqueológicos de Castilla y León, los hornos de Cal del Zancao, que ha recibido el premio de Medio Ambiente FUENTES CLARAS para la sostenibilidad en municipios pequeños. Todos estos atractivos forman un conjunto que se puede visitar a lo largo de una jornada memorable.

 

El Parque Arqueológico

La fabricación de cal a través de la combustión de rocas calizas es un proceso sencillo cuyo uso se extendió principalmente en la construcción de los muros de cal y canto. Posiblemente en Vegas de Matute existiera algún horno de cal anterior al siglo XVI, pero es a partir de este momento cuando su producción se intensifica para poder abastecer a las obras del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Aunque existen otras caleras, las del Zancao son las más importantes. Se compone de siete hornos que recientemente han sido restaurados y habilitados con un itinerario interpretativo.

 

Hornos de cal

La mayor peculiaridad de los hornos de Vegas de Matute con respecto a otros similares es la presencia de los portales o solares. Consistían en una sencilla estancia cuyas paredes se construían con piedra y barro alrededor de la boca del horno. Durante los días que duraba la cocción, el calero debía mantenerse al lado del fuego, vigilando la temperatura del horno y administrando el combustible necesario.

Cuando las piedras que enrasaban el horno con el suelo se ennegrecían, el calero sabía que la cocción había llegado a su punto óptimo. Normalmente habían pasado unas diez horas desde el inicio del fuego. A partir de este momento, la temperatura debía mantenerse constante. Pasadas las primeras veinticuatro horas, las llamas comenzaban a salir por la parte superior del horno, acompañadas de humo negro. La cocción se prolongaba durante más de tres días, hasta que las piedras que coronaban la cámara adquirían un tono blanquecino. Se tapaba entonces la boca del horno facilitando el enfriamiento paulatino. Tras unos tres días, el horno se había enfriado y ya se podía retirar la cal viva.

 

Las Materias Primas

La piedra se recogía de los montes y de las canteras cercanas donde se escogían las más blancas y puras. Desde el interior del horno, el calero comenzaba con el encañado. Sobre el petril o poyete que rodea el interior de la cámara se colocaba la primera hilada de piedras que soportaría el peso del resto de la carga. Seleccionando cada piedra y estudiando su correcta posición se comenzaba a subir en altura hasta ormar una falsa bóveda que se remataba desde el exterior.

Como combustible se utilizaba el matorral y la retama que se cortaba en los montes, llegando incluso a los pinares del Alto del León. La leña se introducía por la boca del horno hasta el hueco central. Allí se encendía el fuego que iba ganando temperatura suavemente. Pronto las calizas comenzaban a sudar, perdiendo lentamente la humedad.

 

El Acueducto

Sobre el arroyo del Zancao, muy cerca de los hornos más antiguos, se conserva un singular acueducto que conducía el agua desde la ladera norte de los Calocos hasta el pueblo. Su parte más visible se compone de un gran arco de casi siete metros de luz que salva el arroyo con sus treinta y cinco metros de longitud. El agua se distribuía desde aquí a los pilones del Zancao, de la Plaza y de la fuente del Palacio viejo, hoy trasladada al barrio de la Lobera.

 

Fiestas de Vegas de Matute

 

Fiesta de Santo Tomás

  • 29 de Diciembre
  • Santo Tomás de Canterbury es el patrón de la Villa. Se saca al Santo en procesión por las calles del pueblo y se ofrece un refresco en la Casa Consistorial.
  • Tradicionalmente había fiestas en honor del patrón los días 29, 30 y 31 de Diciembre.

 

Fiesta de de la Virgen de Matute

  • Primer fin de semana de Septiembre
  • La Virgen de Matute se encuentra en su ermita a orillas del río Moros. Todos los años se sube en procesión al pueblo el primer fin de semana de Septiembre, y permanece en la Iglesia hasta que se baja a su ermita el primer fin de semana de Octubre.

 

Fiestas de Santa Águeda

  • Primer fin de semana de Febrero
  • El día 5 de febrero se celebra Santa Agueda.En estas fiestas las mujeres se visten con los típicos trajes segovianos y organizan su fiesta al márgen de los hombres. Normalmente se celebran coincidiendo con el primer fin de semana de febrero.

 

Fiesta de la Ascensión

  • Mes de Mayo
  • La celebran los quintos del pueblo, y tradicionalmente el viernes suben un árbol desde el río Moros, que es plantado en la Plaza del pueblo.
  • El sábado se celebra la procesión presidida por los Quintos, en la que se saca al Cristo por las calles del pueblo adornado con unas roscas que luego serán cogidas por los niños pequeños del pueblo.