Aunque a la Orquesta Mondragón le falta una de sus batutas, desde que hace algo más de un año Popotxo dijese al mundo Bon Voyage y se fuese sin avisar, Javier Gurruchaga y los suyos siguen dispuestos a pedir Una sonrisa, por favor, a su público, devolviéndola en forma de canción y mucho más, allí donde la locura que envuelve a la música les lleva.Han pasado más de cuarenta años desde que su Muñeca hinchable comenzase a coger aire y más aire y, aunque hubo alguna parada y años de tomárselo con calma, la Orquesta sigue girando de vez en cuando para ofrecer un espectáculo que es música, es humor, es teatro, es cabaret, es extravagancia y, tanto tiempo después sigue siendo vanguardia.Hace un par de meses la Orquesta Mondragón regresó, quién sabe si en su cuarta parte o en la enésima, dispuesta a seguir contando Historias extraordinarias. Y en el Juan Bravo, que inauguramos trimestre con ellos, estamos como locos por escuchar sus cuentos de terror.
Más información y entradas en www.teatrojuanbravo.org